Josefina

JOSEFINA Y EL ANILLAMIENTO DE GRULLAS EN EUROPA.
[ download English version here] / [ Téléchargez la version française ici].
Juanma Sánchez, José A. Román.

La mañana del 19 de enero de 2019 Juanma Sánchez fotografió en una zona de dehesa de los Pedroches una grulla anillada. Satisfecho con el resultado, compartió esas fotos en Ibergrus, un grupo de una red social donde hay un buen número de compañeros que comparten la pasión por estas aves. En principio lo hacía con la alegría de haber logrado una observación más de una grulla anillada, sin poderse imaginar que la fotografiada fuera una de las aves más emblemática que nos visita cada invierno en España.

La sorpresa vino cuando desde la Asociación de Amigos de Gallocanta la identificaron como “Josefina”, resultando ser bastante apreciada para ellos. Esta grulla fue la primera anillada (YWY/BkWBk) que vieron José Miguel Pueyo y Antonio Torrijo en la laguna de Gallocanta (Zaragoza-Teruel) durante el paso de grullas invernantes de 1999 cuando era un pollo (tendría 4 o 5 meses de vida), y en compañía de otro hermano también anillado y sus padres. Ya desde entonces la bautizaron como Josefina y ha pasado después en varias ocasiones en todos estos años por Gallocanta, siendo seguida por nuestros amigos, conformando un historial de observaciones con una ingente cantidad de datos a lo largo de su ruta migratoria por toda Europa. Probablemente es uno de los anillamientos más rentables de la especie.

Josefina fue anillada siendo un pollo, y hay que señalar que es un ejemplar macho, con unas semanas de edad por Mikko Hannonen en junio de 1999 en Kymenlaakso, Finlandia. Porta unas anillas en tubo metálico continuo con los tres colores impresos en su exterior (Amarillo-Blanco-Amarillo/Negro-Blanco-Negro), en la actualidad estos colores los tiene muy desgastados. Este tipo de anilla no ha resultado ser la más adecuada respecto al deterioro de los colores y para la seguridad de la propia ave. Años después se ha implantado el sistema de anillas ELSA que se compone de una combinación de tres pequeñas anillas de forma octogonal en cada pata (una por cada color), de un plástico muy resistente al deterioro cromático y físico, y que ha demostrado ser mucho más seguro para las aves, siendo el más utilizado actualmente para el anillamiento de grullas en Europa.

Podemos decir que con Josefina empezó todo, al despertar la curiosidad de dos personas que hasta aquel momento observaban grullas con el deleite de sus trompeteos invernales, con la espectacularidad de la salida o entrada al atardecer de los bandos a la laguna, pero sin saber mucho más de estas aves maravillosas. Con las grullas anilladas había una oportunidad de conocer mucho más sobre ellas, profundizar en su biología y comportamiento, y posibilidad de establecer contactos con las personas que realizaban los anillamientos en los diferentes países. Y así fue.

Nuestros compañeros de Gallocanta siguieron observando a Josefina en sus pasos hacia la invernada en el suroeste de la Península Ibérica, y poco a poco fueron descubriendo un buen número de grullas anilladas más, que del mismo modo que Josefina, se hicieron habituales en la laguna año tras año. Las campañas de anillamiento en España y Europa se fueron ampliando en todos los países con población de grulla estival e invernante, y cada vez llegaban más aves identificables con colores en sus patas. Pronto se constituyó la Asociación de Amigos de Gallocanta precisamente para el seguimiento, conservación y estudio de las grullas. En noviembre de 2014 llegaron a organizar con gran éxito un Congreso Internacional Europeo que reunió a expertos de todo el mundo en esa localidad.

Más al sur en la península ibérica, Extremadura constituye la principal área de invernada de la especie en España junto a Toledo, Ciudad Real y Córdoba, donde las grullas llegan de forma masiva para establecerse, aprovechando los recursos de las dehesas, y rastrojos, principalmente. Aquí también a lo largo de los años estas aves fueron despertando la curiosidad e interés de personas que se deleitaban con su observación y se preocupaban por su conservación y su hábitat.

 

Mientras tanto y a nivel de personas aficionadas que simplemente se acercaban a la observación de aves la aparición de grullas anilladas con colores fue alimentando esa curiosidad por la especie, que se transformaría en pasión en algunos casos. Como ocurrió en Gallocanta, en Extremadura fueron muchos los grupos ornitológicos y conservacionistas que se fueron generando para seguir a la especie. En 2014 se crea Grus-Extremadura para el seguimiento de la invernada y conservación de la Grulla común y su hábitat en esta Comunidad Autónoma.

El anillamiento y estudio de la población de grullas Europea.

Desde que Suecia inició el anillamiento de grullas con colores en 1985, (que eran rojas y portaban una letra y dos números), se empezaron a realizar controles por colaboradores de ADENEX (Asociación para la Defensa de la Naturaleza y los Recursos de Extremadura), confirmando, lo que ya se suponía, que las aves que llegaban a esta región eran escandinavas, entre otras. Finlandia empezó a marcar con color amarillo en el mismo año y también fueron vistas algunas aves en Extremadura en esos años. Con posterioridad se unieron Alemania (1989) y Estonia (1990).

En 1.988 los hermanos Javier y Juan Carlos Alonso (que hoy atesoran una larga trayectoria en el estudio de aves en nuestro país), iniciaron por vez primera el anillamiento con combinaciones de anillas de colores en grullas. Trabajaron en la laguna de Gallocanta donde consiguieron anillar 102 aves a las que ponían una combinación individual basada en seis colores (rojo, amarillo, azul, verde, negro y blanco) en la tibia derecha y dejaban una anilla metálica convencional en la izquierda, además iniciaron también el marcaje con dispositivos de radio-frecuencia que permitía localizar con una antena a una grulla desde un punto elevado o desde una avioneta, lo que supuso un avance considerable en el estudio de las migraciones de esta especie. Partiendo de esta base en 1990 se adhirieron a esta iniciativa Alemania, Suecia y Noruega y en 1991 lo hizo Finlandia. Desde entonces hasta la actualidad han sido marcadas con este sistema más de 5.000 grullas en toda Europa y han sido reportados más de 185.000 avistamientos.

Combinaciones de colores utilizados hasta la actualidad para anillar grullas en Europa en la pata izquierda.

En 1979 se realizó el primer censo de grullas en España, dirigido por Manuel Fernández Cruz, en los que se denominó “Proyecto Grus”, aunque el esfuerzo fue grande, sin embargo el resultado del mismo debió infravalorar la población, ya que no se conocían todas las áreas invernales y se obtuvo la cifra de 14.721 grullas. En 1985 los hermanos Alonso estimaron en 31.985 grullas invernantes en base a los censos realizados en la laguna de Gallocanta, el doble de lo contado cinco años antes. Un ave con una tasa de productividad de 1.2 pollos por pareja reproductora no puede duplicar su población en este tiempo. En 1988 se abordó un segundo censo dirigido por Muñoz Pulido que elevó la cifra a 39.573, censo más completo de los realizado hasta entonces. Se sucedieron censos, especialmente en Extremadura, y estimaciones de invernantes con 80.000 (Sánchez et al 1993) 65.000 (Alonso & Alonso 1996) hasta que en 2004 (De la Cruz y Montoya) se realiza un nuevo censo, que aunque fue incompleto ya elevó la cifra hasta las 93.241 grullas. No es hasta 2007 que SEO organiza un nuevo censo con un único conteo en diciembre con el resultado de 151.243 aves contadas. En 2012 se organizaron cinco censos en Extremadura que dieron las cifra de 101.282 invernantes, lo que dió pie a organizar un nuevo censo nacional con un conteo en diciembre y otro en enero en el que se obtuvo la cifra de 223.341 aves en el primer censo, superando por vez primera la cifra de las 200.000 aves en España. Gracias al entusiasmo de los participantes y debido a la importancia que tiene la península para la especie se decidió dar continuidad a estos censos que se vienen sucediendo desde entonces, confirmando que España alberga entre 220.000 y 250.000 grullas cada invierno, lo que significa que es el área invernal más importante de la población europea, seguida de Francia que también realiza un seguimiento continuado de su invernada y migración.

La importancia de España invita a seguir realizando estos censos puesto que la población invernante puede cambiar su distribución o demografía a causa de la falta de recursos alimenticios propiciados por la pérdida de hábitat y los cambios agrícolas que han podido favorecer en su día a la especie podrían hoy, con los nuevos cultivos en intensivo, afectar gravemente a estas aves.

Muchas de las grullas anilladas que se observaban en Gallocanta eran también localizadas por los compañeros extremeños en el suroeste, y en otras áreas invernales, con lo que se estableció un flujo de información y colaboración a nivel nacional que propició que en 2013 se retomasen los censos de la población invernante en la península, en el que participaron voluntarios de todo el país en España y Portugal, donde el interés por conocer a la especie fue calando de igual forma a través de estos años. Un censo con dos conteos que se ha perpetuado hasta hoy de forma anual, y que está arrojando datos hasta la fecha desconocidos sobre la población total invernante de grulla que nos visita cada otoño-invierno en la Península.

Pero en todo este tiempo la grulla Josefina nunca fue vista en el suroeste, al contrario que otras muchas de sus compañeras anilladas que aportaban no pocas alegrías a sus seguidores, al verse en Gallocanta y en Extremadura pocos días después. En Extremadura Manuel Gómez Calzado realiza un seguimiento sistemático desde los años 90 de las grullas anilladas que llegaban en migración o que invernaban en las Vegas Altas del Guadiana donde se refugia hasta un 65% de la población extremeña y que también sirve de corredor migratorio de las aves invernantes en el SO ibérico, incluidas las cordobesas, sin embargo a Josefina, que era observada con frecuencia durante ambas migraciones en la laguna aragonesa nunca la observó en esta área pacense por lo que se desconocía donde podía estar invernando este ave tan longeva. Es por ello que la observación del 19 de enero 2019 en Los Pedroches fue de gran relevancia. Desde esa fecha y hasta el 18 de febrero Juanma Sánchez tuvo ocasión de observarla hasta en 11 ocasiones en la misma zona (en una invernada), un área que comprende unas 50 ha. de dehesa con cereal. Y así mismo pudo determinar que estaba acompañada por su pareja (una grulla no anillada) y por un pollo hijo suyo, lo que indica su capacidad de reproducción a sus 20 años de edad.

Esto vino a confirmar, que al menos por este año, Josefina había elegido Los Pedroches para pasar el invierno, pero también por la experiencia con otras grullas anilladas que frecuentan la misma zona de invernada año tras año; y ante la falta de observaciones en el sur, podíamos suponer que podría ser habitual su estancia aquí en todos los inviernos pasados.

Además, en muchas de las observaciones en Los Pedroches estaba con un grupo de grullas donde había más individuos anillados de gran edad, como una estonia (Bl-N-Bl/Bl-V-Am) anillada hacía 17 años también con tubos continuos, a la que el hijo de cuatro años de Juanma bautizó con el nombre de Sara, y otra finlandesa (con ELSA) de 15 años a la que llamaron Manuela (Am-Am-R/N-Az-V), ambas también en la zona con sus parejas y un pollo cada una de ellas.

Este descubrimiento propició una visita a los Pedroches el 5 de febrero de los primeros observadores de Josefina en Gallocanta (A. Torrijo y J.M. Pueyo) y de compañeros de Grus-Extremadura (J.A. Román y J.A. Sánchez) que culminó con éxito cuando pudieron observar la codiciada grulla con su grupo habitual de grullas anilladas que antes hemos mencionado, y que vino a darnos una sorpresa más, cuando Torrijo en consulta de sus datos sobre las observaciones de Manuela, nos descubrió que ésta era hija de Josefina, ya que él mismo la había observado en el año 2004 en la Laguna de Gallocanta de pollo acompañando a la primera. Por desgracia esta valiosa información no acompaña a los historiales de vida de las aves que nos envían los anilladores europeos, y que de no ser por la observación directa de nuestro compañero, no habríamos podido conocer.

Josefina y el resto de grullas del grupo marcharon en migración los días finales del mes de febrero de 2019. El día 6 de abril nos comunicaron que se encontraba en su lugar habitual de cría en la zona de Hamina en el sur de Finlandia, completando así otro año más los 3318 kms. de distancia de vuelta que hay desde los Pedroches en el norte de la provincia de Córdoba.

Juanma durante enero y febrero tuvo ocasión de observarla durante horas a través del telescopio, apreciando sus desgastadas anillas, sus detalles y rasgos más característicos. Una vez que se marcharon las grullas revisando unas fotos de unos pollos finlandeses anillados que había realizado en la invernada anterior en febrero de 2018 en la misma zona. Estos pollos (RYY/BrYR y RYY/BrYBk) venían acompañados por dos adultos y uno de ellos portaba unas anillas muy desgastadas que no fue capaz de leer en ese momento. Nada más verlas en esa revisión, supo que se trataba de Josefina, a pesar de que las fotos no eran buenas. Ahora sí pudo distinguir los colores de sus anillas y los detalles inconfundibles de las mismas, con lo que volvíamos a tener una información relevante sobre ella que venía a confirmar las sospechas de que podía venir usando habitualmente esta zona en los Pedroches para invernar, cuanto menos en la invernada 17/18. Igual de relevante fue también que el año anterior se anillaron sus dos pollos. Uno de ellos pudo observarse en la misma zona de invernada de su madre el 18 de Enero de 2019, pero no junto a ella. Y el otro fue visto en Gallocanta por José A. Román el 26 de febrero de ese año.

Josefina volvió a los Pedroches también la temporada 19/20 generando no pocas alegrías entre los seguidores de esta ave de la que se había descubierto su zona de invernada recientemente tras más de 19 años de incógnita. El seguimiento fue intenso también y se pudo observar durante más de 10 ocasiones a lo largo de todo el otoño invierno. Paralelamente se ultimaban los preparativos para celebrar en los Pedroches las II Jornadas Nacionales sobre Grulla Común en España (las primeras fueron en Extremadura en 2016) se celebraron con éxito durante los días 7,8 y 9 de febrero de 2020 con la asistencia de más de 100 personas donde tuvimos la gran suerte de observar a Josefina junto a muchos de los participantes en una de las actividades de campo de las propias Jornadas.

Sin embargo la historia no acaba aquí, puesto que tras las II Jornadas Nacionales vinieron a revisarse datos de antiguas libretas de campo de observadores y naturalistas de la provincia de Córdoba y gracias al compañero José Cañas que contactó con Rafael Pulido (veterano anillador y naturalista) que había realizado hacía tiempo controles de grullas anilladas en las dehesas de los Pedroches y en sus cuadernos encontró el dato de Josefina a la que había visto el 7 de enero de 2001 cuando tenía dos años de edad en la misma zona de invernada donde se acababa de localizar apenas dos años antes, lo que corroboraba que esta grulla ha sido un invernante regular de estas dehesas desde que la trajeron sus padres por vez primera y donde ella ha continuado trayendo a sus propios vástagos, ya en 2004 crió por vez primera, cuando le acompañaba su hija Manuela, lo que evidencia que además de ser una ave longeva también es un reproductor precoz y exitoso.

Su historial de vida en estos años ha sido muy interesante ya que fue observada durante sus periplos migratorios en 5 ocasiones en dos localidades alemanas, en 21 en la laguna de Gallocanta y 2 en la alberca de Alboré en Huesca, de ellas 8 otoñales y 13 primaverales.

La primera vez que la observaron fue el 28 de noviembre de 1999. Cabe destacar la más temprana el 29/10/2000 en Gallocanta y la más tardía el 15/03/15, probablemente retenida a causa del viento. Sus estancias otoñales más largas en la laguna tuvieron lugar entre los días 6 al 28 de diciembre de 2013 y entre el 17 de noviembre y el 15 de diciembre de 2015, y la primaveral entre los días 28 de febrero a 15 de marzo de 2015. Su última observación había tenido lugar el 2 de febrero de 2017 y hasta la cita de los Pedroches no se sabía nada de ella.

Observaciones de Josefina entre 1999 y 2020. Fuente: iCORA

Con esta alentadora historia sobre una grulla y sobre las consecuencias del anillamiento de un ave en particular, la pregunta a estas alturas no es otra que ¿Volvería Josefina la temporada 2020/2021 a los Pedroches?

El día 3 de diciembre de 2020 Juanma Sánchez nos constató que Josefina se encontraba de nuevo en los Pedroches, en esta ocasión no fue vista en el paso por Gallocanta y venía sola con su pareja, parece que no se ha llegado a reproducir o que no su descendencia no ha sobrevivido en esta ocasión..

Con anterioridad en la misma zona de Pedroches el día 1 de diciembre de 2020 se observó a Manuela (YYR-BkBuG) hija de Josefina) con un pollo y el día 3 a Sara (WBkW-WGY la estonia), también con un pollo.

Manuela con su familia en dehesa de los Pedroches.

Tras esa primera observación, Josefina y su pareja se han mantenido fieles a la parcela donde invernan desde hace ya 22 años y en este tiempo Juanma ha podido observarlas y fotografiarlas hasta en 28 ocasiones, sin embargo no fueron detectadas durante ninguno de los dos periplos migratorios, sin embargo su hija Manuela fue localizada en Gallocanta el 1 de marzo de 2021 por Antonio Torrijo y José Miguel Pueyo que la siguieron observando hasta el 4 de marzo que fue cuando marcharon hacia Finlandia.

Manuela nació en 2005 y apareció con sus padres en Gallocanta, desde entonces también ha seguido viniendo a Pedroches de forma regular cada año e incluso se la ha visto junto a sus padres en la misma parcela los días 12 y 17 de diciembre, aunque suelen ocupar parcelas conjuntas.

Otro de los hijos de esta emblemática pareja también ha pasado el invierno en estas dehesas con su propio pollo, esta nació en 2014 y lleva como combinación BkYY-YBuR. Fueron vistas el 30 de diciembre y el 8 de febrero de 2021.

Ya hemos constatado que Josefina y su pareja han sido unos padres prolíficos ya que en 2005 ya criaron por vez primera, desde entonces se les han conocido hasta 10 hijos en Gallocanta, Antonio Torrijo, de los que al menos han sido anillados 6 de estos, los últimos de ellos en 2018, mientras que el pollo de 2019 venía sin anillas. Estas han permitido conocer el historial de vida de esta grulla y sus descendientes, sin ellas jamás sabríamos de su origen y sus periplos.

BkYY-YBuR descendiente de Josefina con su pollo.

La última vez que Juanma observó a Josefina en los Pedroches tuvo lugar el 18 de febrero, probablemente partieron al día siguiente ya que los días 20 y 21 ya no se encontraban en la localidad ni tampoco se las observó en Gallocanta, lo que no significa que no recalaran en la laguna.

De las grullas observadas en Pedroches al menos 19 de ellas portaban anillas identificativas, 9 de ellas finlandesas.(47%), 5 estonias (26%), 2 letonas (11), 1 sueca (5%), 1 polaca (5%) y una alemana (5%). Esto demuestra que la mayoría de las aves que pasan aquí los inviernos son de origen báltico, sobre todo las provenientes de Finlandia. Es conocido que las aves más septentrionales eligen para invernar las zonas situadas más al sur de su distribución por lo que viajan más kilómetros con sus congéneres centro-europeas como alemanas y polacas que ocupan áreas más próximas a sus lugares de origen.

                                                            Grullas alemanas y estonias en los Pedroches

Grullas letona y sueca en estas dehesas

De las grullas finlandesas 2 eran hermanos nacidos en 2020, uno de ellos marcado con combinación de colores convencional y otro con anilla amarilla con código alfanumérico y bandera. Este es un nuevo método de marcaje iniciado en la temporada presente.

Familia finlandesa con dos pollos con anillas de colores y bandera

Esta es una pequeña historia sobre un ave que mediante su migración ancestral ha potenciado el interés y la pasión por el conocimiento de una especie emblemática en Europa, que ha unido personas y territorios mediante su estudio, y que ha aportado una información sobre la especie de gran valor para los que amamos a las grullas. Además pone en valor la importancia que tienen las dehesas del suroeste ibérico para esta ave que se alimenta de las bellotas de sus encinas cuando estas caen al suelo y que le son de gran importancia no solo como nutrientes, sino también como reserva clave para la migración primaveral para la realización de un viaje de más 3.000 km con pocas paradas para el descanso y el alimento.

La conservación de estas dehesas, por tanto, es de gran importancia para que estas magníficas aves puedan seguir utilizándolas durante sus estancias en nuestro país. Muchos son los problemas que afectan a estos encinares, por una parte el envejecimiento del mismo y la falta de renuevos, por otro, el problema de la seca que es una enfermedad que afecta a buena parte del arbolado del género Quercus como encinas y alcornoques y por último los cambios agrícolas que acaban con las dehesas bien por sustitución del arbolado o bien por la implantación de cultivos en intensivo que impiden a las grullas seguir utilizandolas para poder alimentarse y descansar. En nuestras manos está que continúe esta tradición y que las siguientes generaciones puedan disfrutar de estas maravillosas aves.

Josefina y su pareja junto a una centenaria encina del valle de los Pedroches en este invierno

Las grullas atraviesan el continente europeo y cruzan la totalidad de sus países durante las migraciones de otoño y primavera por lo que bien podría representar a la Unión Europea como ave emblemática de cohesión entre sus pueblos y culturas.

Array ( [marginTop] => 100 [pageURL] => [page] => [width] => 292 [height] => 300 [alignment] => left [color_scheme] => light [header] => header [footer] => footer [border] => true [scrollbar] => scrollbar [linkcolor] => #2EA2CC )
Please Fill Out The TW Feeds Slider Configuration First