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LA MIGRACIÓN DE LA GRULLA COMÚN (Grus grus) EN ESPAÑA.

[ The migration of the common crane, download here].

José Antonio Román Álvarez (Grus Extremadura)

Las grullas que llegan a la península ibérica lo hacen a través de dos rutas. Una principal que nos trae al grueso de los invernantes por el noroeste de Europa. La mayoría de estas aves son de origen escandinavo, bálticas y centroeuropeas que canalizan su flujo por el norte de Alemania y prosiguen hasta el noreste de Francia, donde realizan, generalmente, una parada en el lago (embalse) Der en Chantecoq a donde van llegando desde finales de agosto en pequeños grupos o en grandes oleadas. Desde aquí parten de forma continuada si las condiciones de atmosféricas se lo permiten. Si estas no les permiten salir la población se incrementa de forma considerable según van llegando nuevos migrantes y cuando las condiciones se lo permiten parten de forma masiva. Este fenómeno pudo observarse en otoño de 2019 cuando hasta 200.000 grullas se estancaron en esta zona a finales de octubre y primeros de noviembre para luego partir durante dos días de forma continuada.

Su periplo les lleva a cruzar Francia en dirección suroeste hacia las Landas de Aquitania, donde de nuevo vuelven a realizar un alto, antes de atravesar los pirineos (aunque pueden cruzarlos directamente si las condiciones meteorológicas les son favorables). Generalmente cruzan los Pirineos por los valles navarros y aragoneses más occidentales para dirigirse hacia la laguna de Gallocanta, parada de descanso obligatoria para la mayoría. La permanencia en la laguna suele ser de unos días pero si ésta se encuentre seca, como sucede en ocasiones, las grullas apenas pernoctan en ese punto para continuar el viaje al día siguiente. También eligen embalses o lagunas a unos kilómetros de esta laguna. Una minoría continúa su viaje cruzando La Rioja sin pasar por esta laguna y se dirigen por Tierra de Campos hacia la laguna del Oso por la antigua ruta tradicional. Esta antigua ruta fue descrita por vez primera por Valverde (1952) cuando describió esta migración que realizaban a través de Castilla, siendo la ruta habitual que utilizaban para acceder a las áreas invernales de Suroeste ibérico hasta los años 80 del siglo XX, para llegar a Salamanca, Extremadura, Andalucía y Portugal.

La desecación de la mayoría de los humedales de esta ruta (la Nava y otros) supuso un cambio de estrategia y empezaron a migrar por el centro de la península desviándose hacia Gallocanta, y luego continuar por algunos nuevos embalses, como Buendía. Tras atravesar el centro del país se van distribuyendo por tierras manchegas y otros grupos se dirigen hacia el sur hasta Fuente de Piedra en Málaga). Van ocupando las zonas limítrofes toledanas, continúan hacia Ávila, Salamanca, Valladolid y Zamora.

El grueso proseguirá hacia Extremadura, entrando por el valle del Tajo (a través de Valdecañas por el NE de Cáceres) para irse distribuyendo por esta provincia. Otras (la mayoría) lo hacen por el valle del río Cíjara hasta el embalse Orellana, entrando a la Zona Centro de Extremadura donde descansan y se alimentan, utilizando esta área como corredor que las lleva a repartirse por toda la región: Portugal, norte de Córdoba, campiña sevillana, Doñana y la Janda, donde unos pocos centenares pueden cruzar por la zona del estrecho de Gibraltar para invernar en Marruecos.

Una segunda ruta por la que las grullas arriban a la península es la báltico-húngara en las una parte de las aves de Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y probablemente del E de Polonia migran hacia Hortobagy (Hungría), en dirección a Serbia, continuando por Croacia y Eslovena para migrar por el norte de Italia, volando al sur de los Alpes, descansando en el valle de Pó y donde se han establecido algunos invernantes en tiempos recientes. Continúan hacia el oeste en busca de la Camarga (Sur de Francia) para descansar y donde muchas pasarán el invierno (ya que se ha convertido también en área de invernada). Otras se dirigen por Austria, hasta el macizo del Jura, en Francia, y se desvían posteriormente a la Camarga (Salvi, 2016). Desde esta localidad se dirigirán hacia los Pirineos para cruzar por Cataluña o Andorra y luego tomar rumbo a Gallocanta, mientras que una pequeña fracción continuará por el levante ibérico buscando el norte de África. Las islas Baleares podrían suponer una referencia para algunas aves que cruzan el Mediterráneo de norte a sur.

Esta ruta llevaba a las grullas por la península italiana hacia el Magreb, pero a principios del s. XXI se observó que empezaban a desviarse hacia la península, aunque no sería descartable que llevaran mucho más tiempo utilizándola ya que antes el número de observadores era mucho menor, pero tenemos constancia de movimientos migratorios por Catalunya desde el primer proyecto Grus (Fernández Cruz 1978).

En general la migración otoñal es mucho más pausada y puede durar más de dos meses (desde octubre a diciembre) hasta que son abandonados los territorios de cría (lo que hacen ya a finales de agosto), pudiendo incluso prolongarse, en ocasiones, hasta el mes de enero, ya que los cada vez más frecuentes suaves inviernos centro-europeos permiten a muchas grullas permanecer en o cerca de su áreas de reproducción hasta bien entrada la temporada y no la abandonan hasta que un frente frío adverso la desplaze hacia el OSO pudiendo incluso cruzar los Pirineos dependiendo de la profundidad del mismo.

Sin embargo la migración primaveral se realiza de forma mucho más rápida debido a que los adultos tienen prisa por llegar a las localidades de reproducción, por lo que ésta suele discurrir en apenas un mes, desde finales de febrero hasta los primeros días de abril, teniendo lugar durante última semana de febrero el grueso de la migración. Abandonan las áreas invernales a media mañana cuando se forman corrientes térmicas y migran decididamente haciendo escalas breves. Las grullas extremeñas suelen hacer escala en el embalse de Valdecañas (Cáceres) cuando proceden de las áreas más occidentales mientras que las de la Zona Centro suelen hacerlo ya en el embalse de Buendía (Guadalajara/Cuenca). En la siguiente escala llegarán a la laguna de Gallocanta (Teruel/Zaragoza), desde donde partirán la mayoría de adultos al día siguiente y dependiendo del viento cruzarán los pirineos por Navarra o harán escala en el embalse de Sotonera (Huesca). Si pasan continuarán hacia el centro de Francia para realizar una nueva escala en el centro de este país antes de llegar a Der (Chantecoq). Ya aquí, y tras una nueva parada (donde pueden pasar algunos días) tomarán rumbo por Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos en busca del norte o centro de Alemania donde pueden permanecer algunas jornadas o semanas antes de retornar a sus países de origen en los países vecinos, mientras que las bálticas y escandinavas no arribarán hasta finales de marzo o principios de abril.

En Sotonera (Huesca) si las condiciones de viento lo permiten cruzan la cordillera por los propios valles oscenses o bien por los navarros, a veces el viento las empuja más hacia el este y pasan por valles catalanes, sobre todo los de Lleida, aunque muchas también los hacen por los gerundenses. Muchas de ellas también pueden proceder de Gallocanta empujadas por el Cierzo. Luego continuarán hasta la Camargue desde donde pueden remontar hacia el norte (Der), e incluso desviarse hacia el este por el Jura hacia Austria, o bien continuar por la ruta al sur de los Alpes en busca de Hortobagy por el norte de Italia. Gracias al GPS sabemos de adultos lituanos que bajan por Hungría pero luego suben por el NE de Francia, sin embargo los jóvenes suelen retornar por donde llegaron la primera vez por el norte de Italia (Perzhu, com. per., Figura nº 1). Muchos de ellos incluso veranean su primer año en Hortobagy (Ojaste com.per.)

Mientras que adultos y subadultos realizan una migración decidida y activa, los jóvenes viajan más despacio y pueden permanecer en la península durante semanas antes de cruzar. En los últimos días de febrero la familias empiezan a separarse y los jóvenes se reúnen en bandos con otros adultos no reproductores e inmaduros y viajan en estos grupos que pueden permanecer hasta bien entrado marzo sin pasar los Pirineos, aunque finalmente partirán hacia sus países de origen (generalmente).

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Figura nº 1: Migración de las grullas lituanas en otoño de 2018: en rojo: adultos y joven. En amarillo ruta primaveral (2019) de los adultos y en azul la del joven. La pareja partió en migración desde el O de Extremadura y cinco días después de encontraba en el lago Der (NE de Francia), dejando al joven en las dehesas extremeñas donde permaneció unas dos semanas antes de ponerse en marcha. (Mapa gentiliza de Arkadiusz Broniarek)

En alguna ocasión puede suceder que algunas aves que cruzan los Pirineos e inician la migración por el continente retornen a la península como lo sucedido con una grulla finlandesa durante la migración prenupcial de 2019. Esta grulla se encontraba en las proximidades de la localidad de Santa Amalia (Badajoz) el 14/02/19 donde José A. Román leyó las anillas (lleva un código de color: RAmAm/BNV con un código alfa-numérico insertado en las anillas amarillas: 53). Probablemente partió en los días siguientes ya que el 21/02/19 es observada (y fotografiada) en Novi Sad (Serbia) por Aleksandar Vukícevic, sin embargo la sorpresa la da el 24/02/19 cuando de nuevo es observada (y fotografiada) en Sádaba (Zaragoza) por Ignacio Arrospide. Esto significa que solo tres días después se encontraba de nuevo en España. ¿Por qué regresó?, no lo sabemos. Un cambio en la dirección del viento, meteorología adversa en Serbia o un despiste del grupo las devolvió a Aragón.

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Imagen nº 1: Grulla finlandesa: RAmAm/BNV fotografiada en Novi Sad (Serbia) el 21/02/19 por Aleksandar Vukícevic

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Imagen nº 2: La misma grulla en Sádaba (Zaragoza) fotografiada por Ignacio Arrospide el 24/02/19.

En la primavera de 2020 una familia estonia que había invernado en Argelia, a donde llegaron por la península italiana, en lugar de retornar por donde vinieron cruzaron a la península ibérica y se dirigieron al valle de los Pedroches en el N de la provincia de Córdoba, donde probablemente se separaron y el joven permaneció casi dos semanas en esas dehesas antes de retornar por Gallocanta, y el este de Francia, cruzando por Suiza y desviándose luego hacia Austria para llegar a Hortobagy en Hungría, donde permaneció algunas semanas hasta regresar a su país, aunque volviese a esta localidad al poco tiempo y de nuevo a Estonia. Esta grulla se llama Vilja (figs. 2 y 3).

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Figura nº 2: Ruta otoñal y primaveral realizada por la familia de Vilja en la que se aprecia el movimiento en bucle para alcanzar la península ibérica. (Info: Ivar Ojaste)

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Figura nº 3; Ruta primaveral realizada por Vilja desde los Pedroches hasta Hortobagy. BirdMap

La migración de la grulla común en España fue descrita por Valverde y Bernis. Fernández Cruz en el proyecto Grus incluye abundantes datos sobre migración. Los hermanos Alonso (Alonso & Alonso 1990) centraron su atención en la primaveral (prenupcial) en la localidad de Gallocanta durante los años 80 para estimar la población invernante de la península. El esfuerzo durante estas décadas se centró en conocer la población invernante y nunca se hizo un seguimiento continuado del periplo migratorio durante ambos periodos en España hasta el otoño de 2016 (Román 2017). Sin embargo, desde 2014 se está haciendo en Navarra (Lekuona 2020) que es la principal ruta de llegada durante la postnupcial. En Gallocanta vienen realizándose censos semanales desde 2005 (S.A.R.G.A.) y pueden extrapolarse las cifras hasta cierto punto.

Desde 2016 y gracias a la red de participantes en los censos y la profusión de redes sociales donde se reportan avistamientos de grullas en esas fechas, hemos venido recogiendo (lo mejor que hemos podido) todas estas citas. Evidentemente, las cifras obtenidas nunca se corresponden con las de los invernantes y son inferiores a las mismas y esto sucede porque una buena parte de la migración tiene lugar de noche, especialmente en otoño, por lo que contarlas es muy complicado aunque pueden hacerse estimaciones y detectarse estos grupos y también porque se necesitaría una red permanente de observadores de la que carecemos. Respecto a la migración nocturna solo se ha estudiado en Navarra (Lekuona 2020), incluyendo estos conteos desde 2016. Estos son más factibles de realizar en días de luna llena o en fases crecientes o decrecientes con más de 50%, sin embargo las grullas prefieren los días de luna nueva o los inmediatos a esta fase, porque probablemente sea más fácil para ellas orientarse con el firmamento (Lekuona in lit). A la vista de los datos publicados entre un 12 y un 18 % de las grullas que cruzan Navarra lo hacen de noche y es posible que esta cifra sea en realidad más alta, por los motivos anteriormente expuestos. Esta migración nocturna es mayoritariamente postnupcial por lo que hasta ahora sabemos.

En la gráfica sobre Navarra que se muestra a continuación se recogen las cifras de los censos durante la migración pre y post-nupcial en esta C.A. desde 2014 hasta el otoño de 2019.

Gráfica nº1: Migración de las grullas en Navarra desde 2014 a 2019 (Lekuona 2020)

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Imagen nº 3: Llegada de grullas al atardecer a Gallocanta en los últimos días de febrero. Foto José A. Román

Respecto a la migración en España, y como ya hemos comentado anteriormente, recogemos toda la información posible sobre la misma desde 2016 a 2019 y pueden consultarse en la web de Grus Extremadura (www.grusextremadura.org) incluidos en los informes de la invernada.

En la gráfica adjunta (graf. Nº 2) pueden observarse los resultados de estos censos migratorios. Generalmente se suelen contar más en primavera entre otras razones porque esta tiene lugar en apenas dos semanas y si las condiciones de viento lo permiten, suele ser fluida y continuada por lo que son fácilmente detectables. Además esta es una migración más diurna y aunque haya grupos volando de noche suele ser porque se les echa el crepúsculo mientras buscan una zona de descanso. Esto se observa en Gallocanta especialmente cuando al caer la tarde empiezan a llegar grupos tras grupos hasta bien entrada la noche, pudiendo hacerlo incluso de madrugada. Las aves que llegan paran hasta la mañana siguiente que se pongan de nuevo en marcha. Sin embargo durante las llegadas en otoño muchos de estos grupos pueden seguir en busca de los cuarteles de invierno y no paran en la laguna.

Gráfica nº 2: Migración de la grulla común en España durante 2016/2020 (O: otoño, P: primavera)

Además hay que tener en cuenta que a la cifra de invernantes ibéricos pueden añadirse otros efectivos procedentes del norte de África, grullas que pudieron llegar al Magreb a través de la península italiana y que luego retornan por la ibérica, como hemos comentado anteriormente con la grulla estonia “Vilja”

En la siguiente gráfica (graf. nº 3) se refleja la migración por las CC.AA. por las que llegan o parten las grullas a Iberia. Durante el otoño el grueso de migrantes accede a través de los valles navarros (hasta un 85%) desde la landas de Aquitania en Francia (graf nº 4). Sin embargo en primavera la cosa cambia, ya que las grullas que llegan a Gallocanta intentan cruzar desde Sotonera (HU), aunque casi la mitad lo hará por Navarra (graf. nº 4 y 5). Lo que cada año condiciona este cruce es el viento, en concreto el Cierzo que proviene del NO. Cuando este sopla fuerte las empuja más hacia el E y las puede llevar hasta los valles pirenaicos catalanes e incluso empujarlas hasta la costa, como ya ha sucedido en alguna ocasión.

Gráfica nº 3: Migración otoñal (O) y primaveral (P) por CC.AA. durante el periodo de 2016 a 2020.

Por el País Vasco la migración otoñal es más importante que en primavera por el mismo motivo que Navarra, además las grullas van buscando el NE por lo que hacerlo por esta Comunidad en primavera, las llevaría a retrasarse.

En Catalunya, en otoño, entran grullas que se dirigen en su mayoría hacia el SO, sin embargo un reducido grupo sigue bajando por el Levante para dirigirse al norte de África, pudiendo cruzar desde Murcia, Almería o Málaga, directamente, ya que no necesitan llegar al Estrecho de Gibraltar para pasar a este continente, a menos que sean las que invernan en Marruecos (que los hacen en el centro-oeste del país principalmente, aunque algunas llegan hasta el sur de este país). En esta Comunidad las cifras primaverales suelen ser similares al otoño, si bien puede incrementarse el número de migrantes primaverales cuando el Cierzo las empuja hacia ella desde Gallocanta.

En cuanto a la migración por les Illes Balears, hasta ahora se han detectado pocas aves (aunque el número podría ser mayor), en cualquier caso las cifras son similares en ambos periodos. No descartamos que las islas actúen como referencia geográfica para aves que desde el continente europeo se dirijan a África y viceversa.

Aragón canaliza casi toda la migración en ambos periodos por tener a la laguna de Gallocanta (Z/TE) como punto clave de la misma, ya que descansan en ella tras cruzar los Pirineos o antes de hacerlo. En otoño las que cruzan por Navarra buscan esta laguna y generalmente hacen una corta parada antes de continuar. Desde hace años, y tras conseguir la tranquilidad deseada, las grullas invernan en esta laguna y otras próximas y desde aquí se reparten a otras áreas invernales aragonesas.

En primavera en el paso por Gallocanta, generalmente los bandos llegan por la tarde y parten al día siguiente si las condiciones meteorológicas son favorables. Aunque muchas pasarán por Navarra, sin embargo la mayoría intentará hacerlo a través de los valles oscenses, teniendo a la Sotonera como última parada antes de pasar la cordillera (Woutersen 2020). En esta localidad vuelve a repetirse el patrón de llegadas por la tarde y partidas por la mañana, siendo el viento el condicionante de las partidas y la dirección de las mismas. Generalmente se alarga en el tiempo (aunque empieza más tarde) con respecto a Gallocanta (graf. nº 6) donde finaliza en la última semana de febrero o primera de marzo, mientras que en Sotonera se alarga hasta la segunda de marzo

Gráfica nº 4: Migración postnupcial en 2019

 

Gráfica nº 5: Migración prenupcial en 2020

 

Gráfica nº 6: Comparativa de la migración prenupcial diaria en 2020 en las localidades de Gallocanta y Sotonera

Desde que conocemos el fenómeno de calentamiento global se observa que muchas especies pueden adelantar o atrasar sus migraciones y esto no es ajeno a las grullas. Aunque el seguimiento migratorio no ha sido como el de estudio de la población, si tenemos datos de algunas localidades como Gallocanta donde son censadas semanalmente desde 2006.

Otoño no puede utilizarse como referencia porque la migración es más pausada y mientras que unos años llegan antes, otros como en 2019 lo hacen mucho más tarde por verse retenidas en el NE de Francia a causa de la meteorología.

Sin embargo en primavera si se puede analizar con más detalle, aunque hay que recalcar que son censos semanales (en el mismo día) y no diarios, por lo que el margen de confianza es menor. Así observamos que la cuarta semana de febrero ha venido siendo la más importante en la mayoría de los casos. Solo en el año 2014 esta tiene lugar durante la segunda.

En las tres últimas temporadas se pone de manifiesto que la tercera semana es la más importante (además del año 2011) Esto puede ser debido a que han sido años en los que no han tenido problema con el viento y la migración se ha mantenido constante y fluida a lo largo de los días. Pero esta no es la tónica general ni mucho menos, ya que algunos años el viento no solo desplaza a las aves, sino que las frena y puede producir grandes aglomeraciones durante días como se puede observar en algunos años como el 2011, 15, 16 y 18.

Todo esto demuestra que cada año la migración se ve influida por varios factores, especialmente los meteorológicos como el viento o la nieve y que cada temporada es distinta y aunque en los últimos tres años parece que la tendencia es a adelantarse si se dan buenas condiciones (graf. nº 7).

No obstante en algunas comunidades como Extremadura (principal área de invernada de la especie) parece que la tendencia de las últimas temporadas apunta al adelanto de algunos días en la fecha de partida, aunque se necesitarán más datos para poder confirmarla

Respecto al recalentamiento global, es posible que en el futuro las poblaciones norteafricanas disminuyan sus efectivos e incluso desaparezcan como invernantes en sus países (Salvi 2016)

Gráfica nº 7: Migración semanal primaveral en la laguna de Gallocanta entre los años 2006 y 2020. Fuente: datos de los censos de S.O.D.E.M.A.S.A. y S.A.R.G.A. (Gobierno de Aragón).

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DISTRIBUCIÓN E INVERNADA DE LA GRULLA COMÚN EN ESPAÑA 1979/2019

[ Distribution and wintering of the common crane in Spain 1979/2019, download here].

José A. Román Álvarez. Grus Extremadura

Evolución histórica de la población invernante española

La península ibérica ha acogido tradicionalmente la invernada de las grullas europeas. Estas se distribuían principalmente por dehesas, entornos de marismas y lagunas del SO ibérico, gracias a la bonanza climática y a la disposición de recursos tróficos propiciaban la invernada. Aprovechaban las rastrojeras de cereales y las siembras recientes de estos o de leguminosas, y pastizales donde buscaban bulbos, hormigueros, etc. En las dehesas consumían bellotas en la segunda parte de la invernada.

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Familia de grullas alimentándose de bellotas en dehesa del SO de Badajoz.

A principios de los años 60 se inició la transformación de las Vegas del Guadiana y más de 100.000 hectáreas de pastos y dehesas fueron destruidas para convertirlas en regadíos dedicados inicialmente a frutales para dar paso a cultivos de maíz y arroz. Si en un principio las grullas se vieron forzadas a desplazarse a áreas periféricas de cultivos tradicionales, pronto estos cambios favorecieron sus apetencias tróficas y en los primeros 20 años del siglo XXI se trastocó de forma importante su distribución en esta área y otras adyacentes que concentran el mayor número de grullas de la península durante el invierno.

El 64 % de las grullas invernantes en España en los años 80 lo hacían en encinares y el restante 36 % se repartían en un 91% en cereales de secano y solo un 9% en regadío (Alonso et al 1990). Casi 40 años después un 46% está en dehesas y un 40% en cultivos de regadíos y solo un 14% se encuentran en secano (gráf. nº 1). No es extraño que los porcentajes difieran entre comunidades autónomas con paisajes diferentes. Por ejemplo en Castilla y León el 39% se encuentran en dehesas en diciembre y el 36% en enero, mientras que en Castilla la Mancha estos porcentajes son del 43% y 57% respectivamente; en Extremadura las dehesas son utilizadas por un 64% y 61 respectivamente y por último en Andalucía el porcentaje de la población invernante que se observa en dehesa es el 30% y 38% respectivamente en diciembre y enero. Sin embargo el encinar sigue siendo un recurso importante para las grullas, ya que en años secos en los que se laborea y voltean prontamente las rastrojeras, pierden importantes recursos alimenticios por lo que retornan a las dehesas en busca de los mismos. Aparentemente durante estos años de censos parece que las poblaciones ligadas a dehesas tienden a permanecer muy estables a lo largo de los años, salvo las próximas a la Zona Centro de Extremadura.

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Gráfica nº 1: Distribución de las grullas según hábitat de alimentación en España 1980/2019.

Francisco Bernis estimaba que la población invernante de grullas, especialmente en las dehesas de Badajoz y Cáceres estaba entre 5.000 y 15.000 grullas en 1.966. La invernada de las grullas en la península ibérica en la década de los años 70 acogía hasta el 95 % de la población europea occidental (Fernández Cruz 1980) mientras que el resto lo hacía en el norte de África. En la península la mayoría de las grullas se distribuían por el SO de la misma donde se encontraban las mejores dehesas ibéricas. La intensa transformación agrícola que tuvo lugar en España y Europa en la segunda mitad del s. XX supuso el incremento de la superficie dedicada al regadío con un cada vez mayor presencia del cultivo de maíz, entre otros, lo que supuso un cambio radical en el uso del hábitat por parte de las grullas que cada vez más empezaron a utilizar estas rastrojeras, modificando la distribución de las áreas invernales en las últimas décadas. Además el calentamiento global ha provocado que los inviernos sean cada vez más suaves y cortos con menos heladas y temporadas más cortas con nieve en Europa central y del norte. A causa de ello las grullas fueron modificando su distribución invernal y empezaron invernar en Francia y luego en Alemania. Estas últimas han ido reduciendo la distancia migratoria de forma significativa, así en los años 70/80 realizaban desplazamientos de hasta 2.000 km, mientras que actualmente sólo realizan unos 600 km de media invernando en latitudes cada vez más próximas a las áreas de cría (Prange 2015). Ello ha supuesto que actualmente la Península Ibérica acoja el 70 % de esta población mientras que el restante 30% están haciéndolo mayoritariamente en Francia y en menor número en Alemania, aunque estas cifras varían en cada invernada, por lo que en algunos años en España solo ha invernado un 55 % de la población occidental y el resto lo ha hecho en Francia.

Según Sánchez et al (1993) la invernada viene condicionada por tres factores:

  1. La disponibilidad trófica. Evidentemente la disposición de recursos alimenticos es la clave principal para mantener una saludable población de aves. Según van consumiendo estos las grullas se van desplazando en busca de alimentos a otras áreas próximas a lo largo del invierno (desplazamientos intra-invernales -Fernández Cruz 1982) pudiendo quedarse vacios algunos núcleos.
  2. La calidad del dormidero. A lo largo de estas décadas hemos constatado que un buen dormidero (tranquilo y estable) es fundamental durante la invernada. Estos son variables desde terrenos encharcados a charcas y pequeños embalses. La construcción de grandes embalse desde los años 60 han ido proporcionando a las grullas muchos kilómetros de orillas donde descansar, aunque la fluctuación del nivel produce cambios importantes de distribución o concentración.
  3. El índice de disturbios (molestias) también condiciona la distribución y permanencia de las grullas en los distintos núcleos. Actualmente este índice ha aumentado de forma significativo ya que cada vez hay más gente en el campo moviéndose con todo tipo de vehículos o a pie molestando de forma reiterativa a las aves en los comederos e incluso en los dormideros.

Los censos durante la invernada

En 1979 se realiza el que podemos considerar como el primer censo de grullas durante la invernada en España con el proyecto “Grus” (Fernández Cruz 1982) en el que participaron 122 ornitólogos voluntarios y se encuestó a 2.886 guardas de ICONA (aunque solo el 24% de estos respondió a las encuestas). Se realizaron 6 conteos a lo largo de toda la temporada y se dio como resultado final la cifra de 14.721 grullas (quinto de esos censos). Estas cifras se ajustaban a lo que Bernis (1960 y 1966) ya estimaba, unas 15.000 grullas, si bien entre 1960 y 1980 la población no crecía como lo hace ahora.

El resultado final obtenido debía estar probablemente infravalorando el tamaño real de la población invernante a pesar del excelente esfuerzo realizado por los participantes y el coordinador. La razón de subestimar el tamaño de la población puede estar en que el censo de 1980 se centró en lo conocido hasta entonces: en Extremadura (28 localidades), Andalucía (6 localidades) Castilla la Mancha (4 localidades), Castilla y León (1 localidad) y Aragón (1 localidad). Solo en Extremadura se puede considerar que se realizó un censo bastante completo con 9.184 aves contadas. En Andalucía también se consiguió una buena cobertura en las dehesas del norte de Córdoba, campiña sevillana, la Janda, Fuente de Piedra y entorno de Doñana y donde se contaron 3.384 grullas. En Castilla y León solo se contaron 217 aves en la laguna del Oso (aún no se conocía la población salmantina). En Castilla la Mancha se contaron en la laguna del Hito, Rosarito (aunque entonces este núcleo se incluyó en Extremadura por distribuirse las grullas por las dehesas extremeñas) y alguna laguna de Ciudad Real y Guadalajara, no apareciendo las poblaciones de Las Tablas de Daimiel ni de Cabañeros y donde se obtuvo una cifra de 412 aves. Por último, en Aragón solo se citaron grullas en Gallocanta con un total de 409 ejemplares.

Sin embargo durante la migración por esta laguna y sumando las cifras obtenidas a partir del 20 de febrero en intervalos de cinco días de censos (hay que tener en cuenta que llegan por la tarde y se suelen marchar al día siguiente si existen buenas condiciones, por lo que hemos espaciado la suma), se puede estimar que al menos unas 25.000 grullas podrían haber pasado por la laguna (1.000 estimadas en Portugal y algo menos las procedentes de Marruecos). A lo que podemos sumar las aves que cruzaron sin pasar por esta localidad que fueron las que lo hicieron por el país vasco: 2.516 (387 por Álava y 2.129 por Gipuzkoa); Burgos (2.101), León (354) y las del corredor mediterráneo: 4 por Castelló, 6 por les Illes Balears y 22 por Barcelona, por lo que el total debería acercarse probablemente a los 30.000 ejemplares invernantes en España. En resumen, es factible que en 1979 invernasen en la península ibérica al menos el doble de grullas de las fueron censadas en invierno.

En 1.981 se abordó un segundo proyecto “Grus” (Araujo 1987) que elevó la cifra hasta las 17.000 grullas y en 1.986 se estimaba en 17.240 (Fernández Cruz et al 1987). Si bien los hermanos Alonso en base a los censos en Gallocanta estimaron en 31.985 la población ibérica en 1985 (Alonso et al 1986), resulta evidente que el ritmo de crecimiento de las poblaciones de grullas (1.2 pollos por pareja reproductora y sin tener en cuenta la mortandad juvenil) es imposible que duplicasen su población invernante en 5 años. Este es otro argumento para convencer que el primer censo infraestimó la cantidad de grullas invernantes.

En el segundo censo nacional de 1988 (Muñoz-Pulido et al 1989) fueron censadas 39.573 grullas aunque se estimaba que la población estaba entre las 50.000 y 60.000 aves. Se realizaron tres censos: 27/28 de noviembre, 8/9 de enero y 26/27 de febrero en los que se visitaron 61 localidades en España y 4 en Portugal y en el que participaron 153 colaboradores. En Aragón se censaron por vez primera en el embalse de Sotonera (HU) y se describió una nueva localidad en las saladas de Alcañiz (TE). Se realizó un seguimiento continuado de los pasos migratorios en la laguna de Gallocanta donde se obtuvieron máximos de 50.768 y 51.466 el 6 y 10 de noviembre de 1988 y 54.114 el 23 de noviembre de 1989. En Castilla y León, además de la ya conocida laguna del Oso (233) se contaron grullas en localidades que habían sido descubiertas recientemente en ese invierno como en Zapardiel (560 grullas), Tudela de Duero en Valladolid, Villafáfila en Zamora y el embalse de Santa Teresa en Salamanca. Este último núcleo es descrito como nuevo a raíz de la construcción del embalse, pero dadas las características del mismo, posiblemente era tradicional en la invernada con dormideros en charcas o balsas ganaderas. En Madrid fueron contadas 9 aves durante el periplo migratorio en el embalse del Pardo. En Castilla la Mancha fueron descritas un buen número de nuevas localidades (algunas tradicionales): Beleña en Guadalajara donde se contaron entre 4.000 y 8.000 aves durante la migración y en el embalse de Buendía donde se estimaron unas 1.000 grullas en migración. En Cuenca la laguna del Hito arrojó 1.490 ejemplares. En Toledo, además de Rosarito (701) se censaron Buenaventura (142) y el embalse de Navalcán (269) -que se puso en marcha en 1975-, se realizó por vez primera el censo en 10 lagunas manchegas (900), Tablas de Daimiel (200), Cabañeros (100) y valle de Alcudia (200), todas localidades tradicionales de invernada que no fueron contadas en los proyectos Grus. En Extremadura se visitaron 37 localidades (26.361) y en Andalucía se contaron 6.965 grullas en dos localidades del norte de Córdoba, 1.000 se estimaron en Doñana, 450 en Fuente de Piedra y 436 en la Janda, quedándose sin contar la campiña sevillana.

Se sucedieron estimaciones poblacionales en los siguientes años: 80.000 (Sánchez et al 1993), 65.000 (Alonso y Alonso 1996) hasta que en 2004 se organizó el que se puede considerar como el tercer censo con un resultado de 93.241 grullas (De la Cruz y Montoya 2008) en el que fueron visitadas 53 localidades: 2 en Navarra (97), 4 en Aragón (15.416); 1 en Catalunya (1), 5 en Castilla y León (2.089), 10 en Castilla la Mancha (12.755), 16 en Extremadura (56.980) y 10 en Andalucía (5.889). Sin duda la cifra ya superaba entonces las 100.000 grullas puesto que no se visitaron muchas de las localidades entonces conocidas. Fue en el 4ª censo nacional organizado por SEO/Birdlife en 2007 cuando se cubrieron la totalidad de las localidades grulleras y se obtuvo la cifra de 151.243 grullas invernantes (Prieta y del Moral 2008), 250 participantes visitaron 114 humedales y se contaron 79.833 en Extremadura (53% de la población invernante) en 70 localidades; 27.504 en Castilla la Mancha (18%) en 29 localidades; 24.530 en Aragón (16%) en 7 localidades; 14.715 en Andalucía (10%) en 19 localidades; 4.996 en Castilla y León (3%) en 14 localidades; 2 en la C. Valenciana en 2 humedales; 3 en las Illes Balears, en la isla de Menorca y 3 en Catalunya

Además de estos censos nacionales, algunas asociaciones como ADENEX organizaron conteos periódicos en Extremadura y los hermanos Alonso hicieron lo propio en la laguna de Gallocanta con el seguimiento pormenorizado de la migración. En Andalucía se estuvo contando esta y otras especies con varios censos consecutivos dentro del programa de seguimiento de fauna de la Junta de Andalucía, sin que volviese a realizarse ninguno de ámbito nacional.

En 2012 se realizaron cinco censos en Extremadura en el que fueron contadas un máximo de 101.282 grullas en diciembre, aunque ya se estimaba que la población de esta Comunidad superaba los 100.000 ejemplares (Román et al 2012). Tras ello se decidió organizar un nuevo censo nacional en el invierno de 2013 con dos fechas: uno a mediados de diciembre y otro a finales de enero. En este primer censo se contaron 223.341 aves en diciembre y 168.011 en enero, superando por vez primera la cifra de 200.000 grullas en España (Román et al 2014) tras ello se han seguido realizando dos censos nacionales e ibéricos cada año. En 2014/15 fueron contadas 178.302 en diciembre y 197.034 en enero (Román 2015), 203.669 y 173.872 en 2015/16 respectivamente (Román 2016), 242.225 y 260.549 en 2016/17 respectivamente (Román et al 2017), 221.451y 201.633 en 2017/18 (Román et al 2018); en la campaña de 2018/2019: 255.303 en diciembre y 248.131 el 1 de febrero y en la de 2019/2020 se censaron 222.955 y 226.354 en enero (Gráf. nº 2).

Gráfica nº 2: Evolución de la población española de grullas desde 1979 a 2019/2020 (en color verde los censos de enero de las campañas de 2014 a 2020)

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Hábitat de invernada de las grullas en Extremadura. José A. Román

DISTRIBUCIÓN Y EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA EN CADA COMUNIDAD AUTÓNOMA

NAVARRA

Evolución y distribución de la población

Navarra ha sido tradicionalmente una Comunidad de tránsito para las grullas invernantes, siendo citadas las primeras 97 grullas invernantes en un censo nacional en 2004 (de la Cruz y Montoya 2008) en los arrozales de Figarol (Figura nº 1). Este núcleo forma parte del de Cinco Villas (Zaragoza) con quien comparte áreas de alimentación, utilizando la laguna de Dos Reinos para dormir y los arrozales circundantes para alimentarse. La población fluctúa según disposición de recursos tróficos y de los movimientos intra-invernales en el núcleo. Existen citas anteriores de grullas en Navarra (1989), no apareciendo ninguna en el censo de 2007 (Prieta y del Moral 2008). No obstante son observados en los años siguientes algunos ejemplares en esta comunidad. En el censo de 2012/2013 el conteo de diciembre fue negativo y fueron contadas 383 en enero. Fueron negativos los resultados del censo de 2013/2014 en ambos periodos. En diciembre de 2014 se contaron 203 grullas y 658 en enero de 2015. En el primer censo de 2015 se contabilizaron 406 ejemplares y 5.077 en enero de 2016. Esta cifra coincidió con una fuga de tempero que tuvo lugar unos días antes en Alemania a causa de una ola de frío. En diciembre de 2016 fueron contadas 2.793 y 81 en enero de 2017. El siguiente censo arrojó una cifra de 613 ejemplares en diciembre y 3.858 en enero. En 2018/19 se contabilizaron 4.034 en diciembre en 3 localidades y 14.129 el 1 de febrero en dos localidades, 7 en embalse de las Cañas y el resto en Figarol. En diciembre de 2019 se contaron 2.683 y 14.731 en enero de 2020. A la vista de los resultados la tendencia poblacional en Navarra se viene manteniendo al alza en los últimos años. Actualmente la población navarra supone un 1,5 % del total. No obstante se consolida una población invernante de forma regular en esta comunidad año tras año.(Gráfica nº 3).

La población navarra tiene un claro crecimiento favorecido por la disponibilidad de alimento, la proximidad geográfica de los núcleos aragoneses y la bonanza climática de los últimos años, lo que ha favorecido la presencia de la especie.

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Gráfica nº 3: Evolución de la población de grullas en Navarra 1989/2019.. En azul los censos en el mes de enero.

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Figura nº 1: Localidades de invernada de las grullas en Navarra

ARAGÓN

Evolución y distribución de la población

Aragón (Figura nº 2) suele ser la segunda Comunidad en importancia para la invernada de las grullas en España, aunque algunos años es superada por Castilla la Mancha, dependiendo de las condiciones tróficas y del nivel de agua de sus lagunas y embalses.

El crecimiento de la población aragonesa (Gráfica nº 4) ha sido continuado desde 1979 cuando fueron censadas 409 grullas (Fernández Cruz 1982) en el primer proyecto “Grus”. En 1988 se contaron 2.769 aves (Muñoz-Pulido et al 1990), 15.406 en 2004 (De la Cruz y Montoya 2008) y 24.350 en 2007 (Prieta y Del Moral 2008). Inicialmente las grullas empezaron a invernar en la laguna de Gallocanta en pequeño número en los años 70, aunque no eran bien recibidas por los agricultores locales que mantenían una actitud bastante agresiva respecto a la especie (Alonso et al 2018) Según fue tomando importancia la laguna durante el periplo migratorio, el número de invernantes empezó a crecer a la par que el Gobierno de Aragón comenzó a compensar a los agricultores por los daños en las siembras. Desde 1980 los hermanos Alonso y colaboradores estuvieron censando a final de cada invierno esta laguna y desde 2005 se realiza un censo semanal desde finales de octubre a principios de marzo organizados por el gobierno aragonés (SODEMASA y SARGA). Próxima se encuentra la laguna de la Zaida y las saladas de Used, además de algunas pequeñas lagunas en Guadalajara que se incluyen en esta cuenca y que las grullas suelen utilizar cuando están llenas. A partir del asentamiento en esta área, las grullas fueron colonizando otras localidades próximas en las tres provincias aragonesas creciendo la población invernal de forma importante, llegando a convertirse en la segunda región en importancia para la especie, junto con Castilla la Mancha. En el censo de diciembre de 2013 fueron contabilizadas 58.766 grullas (lo que representa la cifra más alta obtenida hasta la fecha) y 53.467 en el de enero de 2014, en la siguiente temporada se contaron 26.110 en diciembre y 27.501 en enero. En el censo de diciembre de 2015 se contabilizaron 35.676 y en enero de 2016: 27.407; en diciembre de 2016 fueron censadas 49.573 y 55.177 en enero. En diciembre de 2017 la cifra disminuyó llamativamente hasta las 19.615 y 15.650 en enero, debido a la importante sequía que privó de muchos dormideros a la especie, especialmente en la laguna de Gallocanta (que estuvo sin agua durante toda la invernada). Tras recuperar los niveles de agua se recuperó la especie en la temporada 2018/19 con 49.032 grullas en diciembre y 46.889 el 1 de febrero, en la que se visitaron 34 localidades de las que 11 dieron resultado negativo. En diciembre de 2019 se cuentan 40.070 y 31.461 en enero en 20 localidades con resultado positivo y 10 negativas

Aragón acoge un 19 % de la población española, donde podemos distinguir cuatro sectores, entre los que se incluyen algunas localidades castellano manchegas y navarras:

-Sector Gallocanta que incluye además de esta laguna las de la Zaida en Zaragoza, Güialguerrero, Cañizar, la Hoya y Alba en Teruel y la del Cuartizo y Llana en Guadalajara (Castilla la Mancha). Este es el sector más importante de Aragón ya que puede acoger hasta el 70% de las grullas en algunas ocasiones, si bien los niveles de las lagunas influyen mucho y hay años en que este sector se queda bajo mínimos

-Sector Cinco Villas/Sotonera donde se encuentran Plano Buena Vista, Sopeña y los embalses de la Loteta en Zaragoza y de Sotonera en Huesca, y los arrozales de Figarol en Navarra. Es el segundo en importancia, pero algunos años cuando bajan en el de Gallocanta se desplazan a esta y puede llegar también a tener el 70 %, especialmente en enero.

-Sector Bajo Ebro con los núcleos de Valdecenicera, Saladas de Chiprana y balsa del Esquilao en Zaragoza, el Planerón y las saladas de Alcañíz en Teruel. Sector menos importante pero que suele tener poblacione estables.

-Sector de Cinca Medio con los arrozales de Selgua . Castleflorite y Alcolea de Cinca en Huesca. Sector más variable en el número de grullas, dependiendo de los recursos alimenticios y de los niveles de agua.

Por provincias Zaragoza mantiene la mayor población de grullas invernantes en la cuenca de Gallocanta y en el núcleo de Ejea de los Caballeros. Le sigue en importancia la provincia de Teruel donde la localidad más importante es la parte que comparte de la laguna de Gallocanta y en la laguna del Cañizar (cuando tiene agua). Por último Huesca acoge el mayor número de ejemplares en el núcleo de Castelflorite, la mayoría en el embalse de la Sotonera (que también es clave en la migración antes de cruzar los Pirineos).

La laguna de Gallocanta, dependiendo de la temporada, puede acoger hasta un 50% de las aves invernantes en Aragón, si bien fluctúa según el nivel de agua ya que cuando está seca como en 2017/18 se redujo hasta los 40 ejemplares. Lo mismo sucede con la vecina laguna de la Zaida que por ser de uso comunal es regulada por la población de Used y no suele tener agua ya que se destina generalmente a cultivos de cereal, salvo en algunas temporadas como en 2018/19.

La laguna y cuenca de Gallocanta funciona además como canalizadora de la migración ibérica durante los dos periodos y por ella pasa hasta un 95% de la población invernante de la península y norte de África.

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Gráfica nº 3: Evolución de la población de grullas en Aragón 1979/2019. En azul los censos realizados durante el mes de enero.

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Figura nº 2: Localidades de invernada de las grullas en Aragón

LA RIOJA

Evolución y distribución de la población

La Rioja (Figura nº 3) se ubica en la ruta que las grullas utilizan en su periplo migratorio por Tierra de Campos y también de las que se dirigen por el centro de la península. No se han observado ejemplares invernantes hasta tiempos recientes en diciembre de 2016 (Román 2017) cuando se contaron 34 ejemplares en dos localidades: la laguna de Hervías y Sartaguda. Probablemente las observadas en esta segunda localidad eran aves en migración.

Desde entonces solo se ha detectado un pequeño grupo de forma regular en la laguna de Hervías y también ocasionalmente en los Sotos de Alfaro desde 2018: 8 en enero de 2016, 5 en diciembre de 2016, 4 en enero de 2017. En 2017 se censaron 3 en diciembre en la laguna de Hervías (sin aves en el segundo censo), 25 en diciembre de 2018 y 18 el 1 de febrero de 2019 en los Sotos de Alfaro. En diciembre de 2019 no se observaron grullas en esta Comunidad y 22 en enero en los Sotos de Alfaro

En estos cuatro inviernos parece consolidarse el pequeño núcleo de Hervías y ya veremos en el futuro si lo hace el de los Sotos de Alfaro. Por su condición geográfica no es descartable que estos pequeños núcleos se sigan manteniendo y puedan crecer demográficamente. (Gráfica nº 4)

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Gráfica nº 4: Evolución de la población de grullas en la Rioja 2016/2019. En azul lo censos correspondientes al mes de enero

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Figura nº 3: Localidades de invernada de las grullas en la Rioja

CATALUNYA

Evolución y distribución de la población

Las grullas no han sido invernantes regulares en esta Comunidad (Figura nº 4) aunque ya eran observadas en los pasos primaverales cuando el viento las empujaba hacia el E (Fernández Cruz 1982). Sin embargo desde que se viene consolidando el corredor migratorio al sur de los Alpes, en una ruta cada vez más concurrida, llegando aves a España a través de Catalunya, siendo en los Aigüamolls de l’Empordá (Girona), humedal recuperado gracias a los esfuerzos de distintas entidades conservacionistas como DEPANA, donde invernan la mayoría de los ejemplares. Otra zona donde se ha constatado la presencia de grullas es en el delta de l’Ebre (Tarragona) aunque no de forma regular.

En el censo de 2004 (De la Cruz y Montoya 2008) fueron detectadas por vez primera 3 grullas en Catalunya y ninguna en 2007 (Prieta y del Moral 2008). En los primero censos de la serie actual tampoco obtuvimos valores positivos aunque no descartamos que algunos ejemplares pudieran haber invernado. Es en diciembre de 2014 cuando se cuentan ya 42 ejemplares y 5 en enero, en la siguiente temporada se censan 6 en diciembre y 23 en enero. En diciembre de 2016 son contadas 21 aves y 12 en enero. En diciembre de 2017 se obtiene el máximo hasta la fecha con 188 ejemplares y 97 en enero. En 2018/19 se contaron 58 en diciembre y 71 el 1 de febrero en cuatro localidades. En 2019/20 se censan 19 en diciembre y 24 en enero.La tendencia por tanto es claramente positiva aunque con altibajos (Gráfica nº 5).

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Gráfica nº 5: Evolución de la población de grullas en Catalunya, 2014/2019. En azul los censos correspondientes a enero.

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Figura nº 4: Localidades de invernada de las grullas en Catalunya

COMUNITAT VALENCIANA

Evolución y distribución de la población

La población valenciana invernante es pequeña y solo lo hace de forma regular en el embalse del Hondo mientras que resto de zonas húmedas son ocupadas temporalmente en la mayoría de los casos. Además de las aves invernantes esta Comunidad se encuentra en la ruta del corredor mediterráneo de las grullas que van a invernar al norte de África por lo que algunos ejemplares detectados en los censos podrían ser en realidad aves migrantes, aunque las hemos incluidos en los mismos cuando coincidieron con las fechas de estos. Estas grullas suelen hacer paradas en los humedales donde aún se conservan retazos de marjales y en algunas tablas de arroz.

Las grullas fueron citadas por primera vez en esta Comunidad en el censo de 2004 (De la Cruz y Montoya 2008) con un solo ejemplar, y 22 aves en 2007 (Prieta y Del Moral 2008) en dos localidades: Xilxes (Castellò) con 3 ejemplares y 19 en el embalse del Hondo (Alacant). En 2013 no se obtuvo información de esta Comunidad y en 2014 se registraron 57 ejemplares en diciembre y enero. En diciembre de 2015 se censaron 28 individuos y 101 aves en enero (máximo histórico para esta comunidad). En la siguiente temporada se contabilizaron 27 grullas en diciembre y 9 en enero. En diciembre de 2017 fueron censadas 51 y 62 en enero de 2018. en 2018/19 se contaron 75 aves en diciembre y 43 el 1 de febrero y 30 en diciembre de 2019 y 48 en enero de 2020 (Gráfica nº 6). En esta Comunidad solo el embalse del Hondo mantiene la invernada de forma regular (Figura nº 5)

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Gráfica nº 6: Evolución de la población invernante de las grullas en la Comunitat Valenciana 2007/2019. En azul los censos de enero.

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Figura nº 5: Localidades de invernada de las grullas en la Comunitat Valenciana

ILLES BALEARS

Evolución y distribución de la población

Las islas albergan una pequeña población de grullas invernantes asociados a salinas y áreas costeras, generalmente en la isla de Mallorca, aunque también pueden verse en Eivissa y Menorca. Algunas son aves migrantes que utilizan el corredor mediterráneo para invernar en el norte de África e incluso podrían servir como referente geográfico para grullas que cruzan directamente desde Italia o Francia sin utilizar el levante español.

Fueron citadas por vez primera en el censo de 2007 (Prieta y del Moral 2008) con 3 ejemplares. En diciembre de 2013 no obtuvimos información y se contaron 11 individuos en enero de 2014, en diciembre de 2014 fueron contadas 31 grullas en diciembre, no obteniéndose resultados en enero. En diciembre de 2015 se contabilizaron 31 y 29 en enero. En la temporada de 2016/17 se censaron 26 y 21 respectivamente, en diciembre de 2017 fueron 23 y 19 en enero. En el de 2018/19 se contaron 108 ejemplares en diciembre (máximo histórico para esta C.A.) y 37 el 1 de febrero. En diciembre de 2019 se censaron 14 y 21 en enero (Figura nº 6)

Estimamos que la población que inverna regularmente es inferior a 40 ejemplares, aunque puede incrementarse por la presencia de aves migrantes (Gráfica nº 7).

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Gráfica nº 7: Evolución de la población de grullas en les Illes Balears 2007/2019. En azul los censos correspondientes a enero.

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Figura nº 6: Localidades de invernada de las grullas en les Illes Balears.

ASTURIAS

Distribución y tamaño de la población

La presencia de grullas en esta comunidad es rara y no hay invernada en la misma. En el censo de diciembre de 2018 se detectó una única grulla, ave de segundo año de origen sueco llamada “Sophie” y que portaba un dispositivo GPS/GSM, en la ría de Villaviciosa. En diciembre de 2019 se vuelve a detectar 1 grulla y ninguna en enero de 2020. La presencia de aves se corresponde con ejemplares perdidos.

GALICIA

Distribución y tamaño de la población

En Galicia hay pocos registros de algunas aves durante las migraciones. En 2018/19 invernó por vez primera un grupo familiar con 4 ejemplares en las fechas de ambos censos en el embalse de Fervenza en Coruña, aunque también se observó una grulla aislada en Lugo fuera del censo. En 2019 se repite la invernada en el mismo embalse de 3 ejemplares en diciembre y 4 en enero. Habrá que continuar con los censos para comprobar si se confirma esta tendencia invernal.

CASTILLA Y LEÓN

Evolución y distribución de la población

Hasta mediados del siglo XX las grullas migraban y accedían a las dehesas del SO ibérico a través de la ruta por Tierra de Campos (Valverde 1952) pero la desecación de sus lagunas significó el abandono general de esta y la búsqueda de alternativas con nuevas rutas por el centro de España, cuando empezaron a utilizar la laguna de Gallocanta.

La Comunidad de Castilla y León es la quinta en importancia para las grullas españolas, con un 3% del total. La población invernante se distribuye por las provincias de Salamanca, Ávila, Zamora, Palencia, Valladolid y ocasionalmente en Soria. No están presentes en Burgos, Segovia (solo durante la migración) ni León.

Aunque la población castellano-leonesa ha ido creciendo desde los primeros censos actualmente se encuentra bastante estable y se sitúa en torno a los 7.000 ejemplares. Los primeros resultados arrojaron 280 grullas en 1979 (Fernández Cruz 1982) en una única localidad (El Oso); 669 en 1988 (Muñoz-Pulido et al 1990) en 5 localidades, 2.089 en 2004 (De la Cruz y Montoya 2008) en 7 localidades y 4.996 en 2007 (Prieta y Del Moral 2008) en 14 localidades. En la presente serie de censos se han obtenido los siguientes resultados: 7.215 en diciembre de 2013 y 3.815 en enero; 3.841 en diciembre de 2014 y 5.075 en enero de 2015; 7.489 fueron censadas en diciembre de 2015 y 4.971 en enero de 2016. En la siguiente temporada (2016/17) se contaron 7.258 y 6.165 respectivamente. 7.406 fueron censadas en diciembre de 2017 y 6.022 en enero de 2018. En 2018/19 fueron contadas 6.711 en diciembre y 7.511 el 1 de febrero. En 2019 se censaron 6.465 en diciembre y 6.158 en enero (Gráfica nº 7).

Entre un 50 y un 70 % de las grullas se encuentran en Salamanca y más de la mitad de ellas en el azud de Riolobos al NE de la provincia, asociadas a cultivos de maíz y que interconecta los núcleos vallisoletanos y abulenses. El otro núcleo de importancia se sitúa en las dehesas del sur donde utilizan el embalse de Santa Teresa como dormidero. Otros pequeños núcleos se encuentran en las dehesas de Yeltes al oeste de la provincia. Le sigue en importancia la provincia de Ávila con la localidad del Oso (referente geográfico durante ambas migraciones). En esta provincia también hay invernada al sur con grullas que pertenecen al núcleo de Rosarito (Castilla la Mancha). Tras ella los humedales de Villafáfila en Zamora con mayor presencia de grullas al inicio de la invernada para luego bajar en enero. En Valladolid invernan regularmente (aunque en años secos pueden ausentarse) en las lagunas de Mullidares, La Colada y la Zarza. Esta población se encuentra en franco declive debido a los cambios agrícolas y podría extinguirse en el futuro. En Palencia la recuperación de la laguna de la Nava ha supuesto que de nuevo invernen en ella, así como en la de Boada. (Figura nº 6).

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Gráfica nº 7: Evolución de la población de Castilla y León desde 1987. En azul los censos correspondientes al mes de enero.

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Figura nº 33: Localidades de invernada de las grullas en Castilla y León.

COMUNIDAD DE MADRID

Distribución y tamaño de la población

En la Comunidad de Madrid no suele haber población invernante, solo son detectadas algunas aves en el entorno del embalse del Pardo, básicamente migrantes. Esta es una comunidad de gran importancia en ambos periplos migratorios.

En la serie de censos que venimos organizando estos has sido los resultados: Ninguna en diciembre de 2015 y 6 en enero de 2016. En diciembre de 2016 el censo fue negativo y se contaron 5 en enero de 2017. En diciembre de 2017 también fue negativo y se contabilizaron 37 en enero de 2018. En el censo de 2018/19 fueron contadas 45 aves en diciembre (máximo histórico) y 26 en enero; en diciembre de 2019 no se contó ninguna en diciembre y 16 en enero de 2020.

CASTILLA LA MANCHA

Evolución y distribución de la población

La población castellano-manchega ha tenido un crecimiento positivo continuado, llegando a superar en ocasiones los 50.000 ejemplares, lo que la convierte en la segunda Comunidad Autónoma en importancia para las grullas españolas, solo superada por Aragón en algunos años. Todo depende de cada temporada invernal: meteorología, nivel de los acuíferos y disposición de alimentos. Algunos de sus núcleos grulleros son compartidos con Extremadura en las provincias de Toledo y Ciudad Real. En esta última también hay trasiego con la provincia de Córdoba.

Esta comunidad nunca ha sido fácil de censar desde los primeros conteos, debido a la gran cantidad de núcleos a visitar, además de la lejanía de algunos periféricos (como Alcudia) lo que ha dificultado el seguimiento, por lo que en más de una ocasión las cifras no registraron la realidad de la invernada.

En el primer censo de 1979 se registraron 187 aves (Fernández Cruz 1982), sin que fuesen visitadas las lagunas manchegas, Cabañeros, Alcudia y Tablas de Daimiel. En 1988 se contaron 2.836 grullas en 10 localidades (Muñoz-Pulido et al 1990); 16.055 en 2004, también en 10 localidades (De la Cruz y Montoya 2008). En 2007 se contaron 25.504 en 19 localidades (Prieta y del Moral 2008). En la serie de censos iniciada en 2012 (Román et al 2013/2018) se censaron 26.905 grullas en diciembre de 2013 (no se censó en enero de 2014); 22.951 en diciembre de 2014 y 18.954 en enero de 2015; 32.857 en diciembre de ese año y 36.527 en enero de 2016; 38.239 en diciembre de 2016 y 42.141 en enero de 2017; 56.202 en diciembre de 2017 (máximo histórico para esta comunidad) y 45.687 en enero de 2018. El importante crecimiento observado en ese censo tuvo que ver con el descenso en Aragón, que registró un mínimo histórico debido a la falta de agua de sus lagunas (Gráfica nº 8). En diciembre de 2018 fueron contadas 51.770 en diciembre y 34.121 el 1 de febrero de 2019. En diciembre de 2019 de cuentan 34.978 y 38.294 en enero de 2020. En general un 20 % de las grullas española invernan en esta Comunidad.

Las provincias con mayor presencia de grullas son Ciudad Real y Toledo en una proporción muy similar, siguiendo en importancia la provincia de Cuenca. En Albacete las cifras son más modestas. La invernada es regular en todas las provincias excepto en Guadalajara donde son observadas en migración o pueden estar presentes algunos ejemplares en sus lagunas cuando estas tienen agua, estas lagunas del norte de la provincia forman parte del núcleo de Gallocanta (Figura nº 7)

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Gráfica nº 8: Evolución de la población de grullas en Castilla la Mancha 1979/2019. En azul los censos correspondientes al mes de enero.

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Figura nº 7: Localidades de invernada de las grullas en Castilla la Mancha.

EXTREMADURA

Evolución y distribución de la población:

Extremadura continúa siendo la principal área de invernada para las grullas ibéricas albergando entre un 51% y 54% de las grullas españolas. Los primeros estudios sobre estas aves realizados en la región (Pérez Chiscano y Fernández Cruz 1971) ya mostraban la importancia de Extremadura en el general ibérico, cuando áun eran muy dependientes de las dehesas y los cultivos de cereal de secano. Las condiciones climáticas y las dehesas, además de buenos dormideros, fueron la clave de la invernada hasta mediados del siglo XX cuando sufrió una brutal transformación agrícola en la que se perdieron miles de hectáreas de cultivos de secano y dehesas en

favor del regadío y por tanto un cambio radical del uso del suelo. Este cambio, con el tiempo, se fue incrementando el aumento de superficie dedicada a maíz y arroz, lo que benefició a las grullas, que como buenas oportunistas supieron sacar provecho de estas rastrojeras trastocando la distribución de la especie en la región. La zona más intensamente transformada fue la de las Vegas Bajas y Altas del rio Guadiana. En la Zona Centro al este de la región y entre ambas provincias, mientras aumentaba la superficie de tomate, arroz y maíz, lo hacían las grullas que conseguían alimento fácil y abundante rápidamente, sin dejar de lado las dehesas que siguen siendo importantes sobre todo en las segunda mitad de la invernada, ya que el consumo de bellotas les permite obtener una gran cantidad de calorías que les son de suma importancia para realizar una rápida migración pre-nupcial. Generalmente los censos en diciembre suelen arrojar cifras más altas en la áreas de regadío, bajando en enero que es cuando forrajean más en las dehesas, Sin embargo en la invernada de 2018/19 que se inició con abundantes lluvias, se cosechó más tarde y se laboreó también después permitiendo a las grullas disponer de alimento abundante durante toda la temporada en estas áreas, desplazándose por toda la Zona Centro en busca de recursos tróficos.

Las grullas en Extremadura están distribuidas por toda la región y todos los núcleos están interconectados, además los periféricos son compartidos con otras provincias como Ciudad Real, Córdoba y Toledo, así como con Portugal lo que significa que el 65% de las grullas ibéricas se encuentran en el SO peninsular con aproximadamente unas 160.000 aves, siendo Extremadura el centro de este gran núcleo. (Figura nº 9)

La población extremeña de grullas es bien conocida desde los años 70 (Fernández Cruz y Pérez Chiscano 1971) que ya demostraron la importancia de la región para la especie. Los primeros censos que organizó ADENEX se centraron en las áreas más importantes (sin olvidar el resto de núcleos) y en el estudio de la especie en los mismos. Los primeros censos completos fueron realizados por la Junta de Extremadura y la Universidad que estimaron en unas 42.200 aves invernantes (Sánchez et al 1993) A continuación ADENEX se encargó de coordinar estos en los que censaron 47.491 en 1995/96 (Fernández et al 1996) , 40.000 en 1999 (Ferrero & Valiente) 58.150 en 2002 (ADENEX 2003), 57.000 en 2004 (De la Cruz y Montoya 2008), 79.833 en 2007 (Prieta y Del Moral 2008) y en la serie iniciada en 2012 (Román et al) se contaron: 101.282 en diciembre; 88.244 en enero de 2013; 121.341 en diciembre de 2013 y 99.451 en enero de 2014; 120.161 lo fueron en diciembre de 2014 y 132.902 en enero de 2015; en diciembre de 2015 se censaron 114.198 y 89.733 en enero; 132.174 en diciembre de 2016 y 127.513 en enero de 2017; en diciembre de ese año se contabilizaron 116.975 y 116.171 en enero de 2018. La población de grullas ha permanecido muy estable durante toda la invernada en 2018/19, siendo censadas 133.865 aves (récord histórico hasta 2019) en diciembre y 130.203 en el censo del 1 de febrero. En diciembre de 2019 se cuentan 125.558 y 121.733 en enero de 2020.

La evolución de la población es creciente, semejante al total en España, y se ha incrementado en más de 50.000 ejemplares respecto al censo de 2007. Ya en el primer censo de 2012 se superó la cifra de las 100.000 aves y aunque ha habido cifras más modestas en otros censos sucesivos, sin embargo estimamos que la población extremeña supera esta cifra habitualmente, estando entre 120.000 y 130.000 grullas. (Gráfica nº 9)

La Zona Centro ha sido la canalizadora de toda esta invernada (y lo es de la migración) por la gran disponibilidad de recursos alimenticios, lo que ha provocado un cambio importante en el número de grullas en las áreas adyacentes ya que el crecimiento demográfico observado en esta área ha modificado la distribución y la permanencia de estas aves, sin embargo algunos años especialmente secos en los que se laborean prontamente las rastrojeras las grullas vuelven a ocupar de forma significativa los encinares adyacentes, demostrando que la dehesa sigue siendo un recurso de vital importancia para el especie.

Para los censos desglosamos la información según el modelo sectorial propuesto por Sánchez et al (1993) (aunque renombramos algunos de estos sectores):

-1: Sector Alagón: Al NO de la provincia de Cáceres con dos núcleos principales constituidos por el embalse de Gabriel y Galán y Borbollón y algunas pequeñas localidades. Las grullas se alimentan mayoritariamente en dehesas próximas a ambos embalses aunque también lo hacen en rastrojeras de maíz y arroz al sur del Borbollón (Huélaga). El 70 % de las grullas contadas en el sector están en el entorno de este embalse.

-2: Sector Campo Arañuelo (Navalmoral): Al NE de la provincia cacereña, entre los ríos Tiétar y Tajo, consta de tres núcleos principales: El embalse de Valdecañas , la Laguna del Palancoso, y Tiétar Monfragüe al norte del parque nacional. En todo ellos la mayoría de las grullas utilizan las dehesas y cultivos de cereal de secano, aunque también aprovechan las rastrojeras de maíz del entorno de Rosarito y Monfragüe. Además de estos embalses hay algunas localidades con dormideros en lagunas o charcas en dehesas. En este sector se comparte el hábitat de alimentación y algunos dormideros con Rosarito y las dehesas toledanas. La construcción de mega proyectos fotovoltáicos puede afectar a la distribución y número de invernantes en el futuro.

-3: Sector Llanos de Brozas y Alcántara: Al SO de la provincia de Cáceres, es un núcleo con varios dormideros y donde las grullas se distribuyen por dehesas y pastizales entre Brozas, Membrío y Salorino y que representa cierta dificultad ya que cada año puede haber cambios en los dormideros lo que no facilita su localización. La población tiene tendencia a la baja.

-4: Sector Ayuela (Aldea del Cano): Al S de la provincia ubicado en dehesas, pastizales y siembras y rastrojos de cereal en el entorno de Aldea del Cano y Casas de Don Antonio atravesado por el río Ayuela y sus pequeños afluentes.

-5: Sector Almonte/Tozo: Ubicado en el centro de la provincia entre Trujillo y Cáceres en dos núcleos principales Talaván/Monroy y Trujillo/Torrecillas de la Tiesa. Las grullas utilizan dehesas y cultivos tradicionales y tiene tendencia a la baja, aunque recupera efectivos en años especialmente secos. Preocupa el grupo del embalse de Talaván que cada es menos usado a causa de las molestias de este pequeño humedal, fundamentalmente pescadores, así mismo algunos macro proyectos fotovoltaicos que están reduciendo el hábitat de alimentación y sesteo significativamente.

-6: Sector Las Tiendas/Morantes (Badajoz Norte): Situado en las Vegas Bajas del Guadiana con cultivos de regadío (maíz y arroz) y dehesas y pastizales de secano entre Mérida, Badajoz y el sur de la provincia de Cáceres con tres núcleos. La localidad más importante es el embalse de los Canchales que ha ido creciendo desde que se construyó al concentrar los dormideros de las grullas de las dehesas vecinas en este lugar. El otro núcleo está constituido por las dehesas del entorno de la Roca de la Sierra, utilizando el embalse Morantes como dormidero principal, aunque hay otro pequeño entre Villar del Rey y Puebla de Obando, que ha sido contado en este censo por primera vez, aunque ya teníamos constancia de su existencia. Estas grullas utilizan como dormidero algunas charcas ganaderas y el embalse de Peña del Águila. Por último un tercer núcleo rayano con Campomaior (Zangallón) que comparte área de alimentación con Portugal.

-7: Sector Guadiana/Cuncos (Badajoz Sur): Situado al SO de la provincia compuesto por cinco núcleos: al norte las lagunas de la Albuera, las Merinillas y uno nuevo más al O en la frontera con el río Guadiana (Villarreal). En el centro ha surgido uno nuevo a consecuencia de la creación del embalse de Villalba de los Barros que acoge una pequeña población que crece de forma moderada. Al el sur se encuentra el de las dehesas de Cuncos. Este último ha sufrido una transformación importante a raíz de la creación del embalse portugués de Alqueva y la consiguiente transformación agrícola (super-intensivos), modificando las pautas y apareciendo nuevos dormideros en algunas orillas del embalse. Todas estas grullas se mueven entre los dos países

-8: Sector Matachel/Matanegra (Alange): En el centro de la provincia de Badajoz con cuatro núcleos: embalse de Alange, del Moral, Los Molinos y el área de Matanegra. Sector muy agrícola con muchos olivares y viñedos con cada vez mayor implantación de súper-intensivos, que está perjudicando a la especie gravemente ya que alguna de las localidades como Hinojosa y Usagre corren el riesgo de desaparecer como áreas invernales.

-9: Sector Zona Centro: Alberga el grueso de la población invernante extremeña con hasta un 65 % del total y es el área de invernada más importante de España. Está situado entre ambas provincias en las Vegas Altas del Guadiana con más de 100.000 ha. en regadío y con dehesas en franco retroceso y cada vez mayor presencia de cultivos en súper-intensivos con olivos y frutales principalmente. Debido al importante número de aves presentes y al elevado número de dormideros este sector se censa en áreas de alimentación lo que reduce de forma significativa el número de participantes, facilitando enormemente el censo. Con este fin dividimos el sector en 11 subsectores: En la provincia de Cáceres se ubica el S. Logrosán entre esta localidad y el límite provincial, con aves en dehesa y cultivos de regadío Entre ambas provincias se encuentra el S. Madrigalejo/Obando (entre ambas localidades y provincias) casi todo ocupado por regadío y un retazo de encinar; S. Valdehornillos/Búrdalo localizado entre Santa Amalia y Miajadas; Villar de Rena/Alcollarín entre Campo Lugar y Villar de Rena ocupado por regadío y el S. Palazuelo/La Mata entre Valdivia y Palazuelo, también de regadío.

En la provincia de Badajoz se encuentra el S. Acedera/Puercas entre Acedera y Valdivia con grullas en regadío y en dehesas (cada vez más transformadas); S. Las Rañas/El Alandre entre Casas de don Pedro y Puebla de Alcocer, mayoritariamente en dehesas y pastizales, pero también en regadío; S. Moheda/Vegas Altas entre Navalvillar de Pela y Vegas Altas, aún conserva una buena parte de dehesa pero la mayoría es cultivo de regadío en expansión; S. Los Guadalperales entre esta localidad y el canal de Orellana; S. Yelbes/Medellín entre Medellín y el rio Búrdalo con toda el área transformada. y el S. Guadámez/Búrdalo entre ambos ríos hasta Cornalvo, también profusamente transformado (Figura nº 8).

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Figura nº 8: Sectores de la Zona Centro de Extremadura.

-10: Sector Guadalemar/Guadalupejo situado entre Valdecaballeros, Siruela, Puebla de Alcocer y cola del embalse de la Serena. Este sector estaba anteriormente incluido en la Zona Centro pero por sus características y distancia geográfica lo hemos separado. Es un área tradicional y todas las grullas se encuentran en dehesas, pastizales y cereal de secano.

-11: Sector la Serena que se ubica en esta comarca del E de Badajoz, con dehesas, amplios pastizales y cultivos de cereal. Uno de los más tradicionales y mejor conocidos y estudiados (Fernández Cruz y Pérez Chiscano 1971, Calderón 2000). Tiene hasta 8 núcleos casi todos asociados a encinares, situados los más importantes en las dehesas de Badija (Castuera) y Monterrubio de la Serena con algunos dormideros compartidos con grullas cordobesas y manchegas. Por su situación y características es de los núcleos que más tardan en ocuparse.

-12: Sector Campiña Sur (Azuaga) en él SE de Badajoz con dos nucléos principales, uno en Arroyo Conejos y dehesa de San Pedro al O y otro entre Azuaga, Granja de Torrehermosa y Peraleda del Zaucejo al E. Está formado por dehesas y cultivos de cereal de secano. Algunas grullas pueden ir a dormir a la provincia de Córdoba o al contrario.

En los últimos años estamos asistiendo a una enfebrecida carrera por cambiar cultivos sustituyendo maíz y arroz, fundamentalmente, por nuevos en súper-intensivo con miles de hectáreas de olivar y frutales en tiempos recientes. Asimismo algunas de las maltratadas dehesas de esta área están siendo sembradas de forma ilegal con estos nuevos cultivos. Este es un hecho imparable y si continúa a este ritmo puede hipotecar el futuro de la especie y es posible que las grullas desaparezcan de amplias áreas de la Zona Centro cuando carezcan de recursos tróficos suficientes.

Respecto a los sectores cacereños tienen crecimiento positivo los del Alagón y Campo Arañuelo, manteniendo cierta estabilidad los del Almonte/Tozo y el del Ayuela, aunque la población es fluctuante y se distribuyen cada invernada según disponibilidad de alimento y dormideros. En cuanto al sector Llanos de Brozas y Alcántara tiene tendencia a la baja sin que haya habido alteración significativa del hábitat, la dispersión de las grullas y la disponibilidad de dormideros no facilitan su recuento y no siempre se completa adecuadamente.

En los núcleos pacenses preocupa especialmente la situación del sector Matachel/Matanegra donde el núcleo de Hinojosa del Valle se encuentra en franco declive debido a la profunda transformación que está sufriendo con cultivos en súper-intensivo (frutales y viñedos) y además se está construyendo un gran parque foto-voltaico (donde ya hay construidos otros dos) y que podría afectar muy negativamente a la especie por lo que este núcleo podría desaparecer en el futuro definitivamente.

En el Sector Guadiana/Cuncos el núcleo de Cuncos también está afectado por la implantación de frutales en súper-intensivo lo que está afectando a la distribución de las grullas que ya vieron mermada su área de campeo a causa de la creación del embalse de Alqueva. Otro núcleo como el de las lagunas de la Albuera, se encuentran secas desde hace años a causa de la disminución del acuífero causado por la perforación continuada de pozos para regar nuevos cultivos de olivar y viñedo en espaldera (que afectan a grullas y a otras especies esteparias). Ante esta situación estas grullas duermen actualmente en los embalses de Valdelagrana y otras se han desplazado al embalse de Villalba de los Barros.

Los sectores de la Serena y Campiña Sur tienen tendencia a la baja, aunque también depende de la situación de la Zona Centro y de cada invernada por lo que las cifras pueden variar de un año a otro.

El sector Las Tiendas/Morantes tiene tendencia al alza y sobre todo el embalse de los Canchales adquiere cada vez más importancia como zona de descanso por su estratégica situación. Otro sector al alza es el de Guadalupejo/Guadalemar, básicamente en el entorno de este último río ya que las grullas usan las orillas del embalse de la Serena para dormir.

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Gráfica nº 9: Evolución de la población invernante de grullas en Extremadura desde 1968 hasta 2019. En azul los censos correspondientes al mes de enero

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Figura nº 9: Localidades de invernada de las grullas en Extremadura.

ANDALUCIA

Evolución y distribución de la población

Como ya hemos señalado Andalucía fue el último (y único conocido) reducto para las grullas reproductoras de España (Bernis 1966), por lo que desde entonces esta región solo acoge invernantes distribuidos por el norte de Córdoba, la Janda (Cádiz), Doñana (Sevilla y Huelva), Fuente de Piedra (Málaga) y en las dehesas de la campiña sevillana donde no suelen censarse bien porque muchas fincas son privadas y no siempre se facilita el acceso y un reducido núcleo en la localidad granadina de Baza.

Desde los primeros censos se observó como crecía la población andaluza, alcanzando cierto nivel de estabilidad con unos 16.000 ejemplares, sin embargo hay años que estas cifras suben o bajan significativamente, principalmente en el norte de Córdoba. Las localidades invernales andaluzas son tradicionales a excepción de Doñana que hasta la segunda mitad del siglo XX no empezó a ser utilizada por las grullas, debido sobre todo a los cambios agrícolas del entorno, siendo raras en el parque con anterioridad (Valverde 1960). (Figura nº 10)

En 1979 se censaron 851 grullas (Fernández-Cruz 1982); 6.944 en 1.988 (Muñoz-Pulido et al 1990) 5.892, sin el P.N. de Doñana, en 2.004 (De la Cruz y Montoya 2008), 14.715 en 2007 (Prieta y del Moral 2008). En el periodo 2006/2011 se hicieron varios censos consecutivos dentro del Programa de Seguimiento de Fauna Silvestre de la Junta de Andalucía, en el que se obtuvieron los siguientes resultados: En 2006/2007 se contabilizaron 16.129 grullas (2.100 en Cádiz, 10.275 en Córdoba, 220 en Huelva, 1.384 en Málaga y 2.340 en Sevilla); en 2007/2008: 10.500 (1.538 en Cádiz, 5.509 en Córdoba, 7 en Granada, 246 en Huelva, 1.400 en Málaga y 1.771 en Sevilla, cifras que no coinciden con las del censo español, probablemente porque se hayan realizado en otras fechas o no se tuvieran en cuenta todas las localidades); en 2008/2009 fueron censadas 13.107 (1.357 en Cádiz, 6.737 en Córdoba, 255 en Huelva, 1.328 en Málaga, 2 en Granada y 3.430 en Sevilla); en 2009/2010 se contaron 10.150 (1.927 en Cádiz, 4.620 en Córdoba, 273 en Huelva, 1.459 en Málaga y 1.871 en Sevilla); en 2010/2011 solo se contaron 6.813 (1.440 en Cádiz, 2.688 en Córdoba, 210 en Huelva, 1.278 en Málaga y 1.197 en Sevilla). En la serie que nosotros iniciamos en 2013 (Román et al 2013/2019) se obtuvieron los siguientes resultados: 9.078 en diciembre de 2013 y 2.284 en enero de 2014 (aunque no fueron cubiertas todas las localidades) en diciembre de 2014 se contaron 4.417 y 11.917 en enero; 12.978 en diciembre de 2015 y 11.139 en enero de 2016; 11.996 lo fueron en diciembre y 23.660 en enero de 2017 (máximo histórico hasta la fecha); 19.865 en diciembre de 2017 y 15.493 en enero de 2018. 9.727 en diciembre de 2018 y 14.061 en enero de 2019; en diciembre de 2019 se cuentan 13.107 y 13.837 en enero. Andalucía acoge hasta un 6% de la población invernante y es la cuarta comunidad en importancia para la especie.

Puede observarse como hay un importante descenso entre los años 2010 y 2013 que puede deberse a menor presencia de aves o a las fechas de censo, en los que un buen número podían estar aún en la Zona Centro de Extremadura. Donde más irregulares son las cifras es precisamente en la provincia de Córdoba, mientras que en el resto suele haber bastante estabilidad (Gráfica nº 10).

Por provincias las más importantes son Sevilla y Córdoba. La mayoría de las sevillanas lo hacen en el P.N. de Doñana. También hay presencia en el complejo lagunar de la Lentejuela, Carmona, Osuna y en las dehesas de Bucaré y las Monjas en Alcalá de Guadaira. En Córdoba las aves de distribuyen por el valle de los Pedroches y Alto Guadiato en el norte de la provincia.

 

A continuación la provincia de Málaga con una única localidad en la laguna de Fuente de Piedra (aunque también pueden dormir algunos ejemplares en la laguna Dulce de Antequera).. En la provincia de Huelva (que también acoge aves de Doñana) las grullas suelen utilizar los ríos Tinto y Odiel para dormir. En Granada y concretamente en la depresión de Baza hay un pequeño núcleo con 7 ejemplares en cada censo. En diciembre aparecieron 4 grullas en la desembocadura del Andarax en Almería que eran aves migrantes pero que fueron incluidas en el censo por la coincidencia de fechas (Figura nº 10).

La población andaluza de grullas es relativamente estable aunque la cordobesa en particular es la más fluctuante por su proximidad con la Zona Centro de Extremadura que puede condicionar el número de ejemplares invernantes de unos años a otros e incluso en la misma invernada. Las dehesas de los Pedroches son muy maduras y hay poco renuevo de arbolado lo que en un futuro puede ser un hándicap de la especie.

El futuro del núcleo de Baza es poco halagüeño debido a la importante transformación del área con cultivos en regadío. En el entorno de Fuente de Piedra también se está incrementado el número de hectáreas dedicadas al olivar en intensivo por lo que este núcleo puede ir a menos.

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Gráfica nº 10: Evolución de las grullas invernantes en Andalucía. Desde 1979 hasta 2019. En azul los censos correspondientes al mes de enero.

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Figura nº 10: Localidades de invernada de las grullas en Andalucía

Metodología de censo

En el primer proyecto “Grus” se organizaron hasta 6 conteos y se continuó en los siguientes con esta metodología de varios censos durante la invernada (noviembre, diciembre, enero y febrero generalmente). En 2004 y 2007 se realizó un único censo y desde 2013 efectuamos dos censos (diciembre y enero) de forma sistemática. Generalmente en diciembre aún siguen entrando grullas a la península, mientras que enero es un mes plenamente invernal y no suele haber nuevas llegadas de grullas desde Francia.

Los domingos o festivos no se organizan censos a causa de la caza porque las aves están más nerviosas y se mueven continuamente, pudiendo incluso cambiar de dormidero si hay demasiadas molestias. Se realizan generalmente al atardecer coincidiendo con la entrada de las aves a los dormideros. Desde 2013 también se realizan en áreas de alimentación o comederos en algunas áreas complejas y con muchas aves.

Las grullas son aves rutinarias y gregarias que por la mañana se dispersan en grupos, más o menos grandes (dependiendo del tamaño de la población invernante) para irse reagrupando por la tarde, pudiendo establecer “pre-dormideros” y luego partir hacia el lugar elegido como dormidero, que sitúan en humedales (lagunas, ríos, arroyos, embalses, tablas de cultivos, rastrojeras inundadas, charcas ganaderas, etc.), donde acuden la mayoría de los individuos de la zona, utilizando cada día las mismas vías de acceso, aunque estas cambiarán si lo hacen de área de alimentación durante la invernada. En años especialmente lluviosos esta rutina suele cambiar debido a la disponibilidad de encharcamientos favorables, fragmentándose los grupos y multiplicándose los dormideros e incluso pueden dormir en el comedero si este se encuentra encharcado.

En algunas localidades con gran número de individuos invernantes puede haber varios dormideros en un mismo humedal como en los embalses y es necesario dividir a los equipos de censos.

Actualmente se censa al atardecer durante la entrada al dormidero, al amanecer durante el abandono del dormidero y en las zonas de alimentación por la mañana. En alguna zona es preciso combinar los censos de dormidero con los censos de alimentación para obtener una estima fiable de la cantidad de grullas. A continuación se explica el método de censos en dormidero y de censo en zona de alimentación.

1-En los dormideros

Se localizan los lugares de concentración nocturna o dormideros, en visitas previas y las rutas que siguen diariamente para acceder a los mismos. Aunque suelen ser fieles a ellos, año tras año, estos pueden cambiar por molestias, desaparición del encharcamiento o aparición de otros humedales (naturales o no), por lo que se realiza al menos una visita previa antes del censo para estudiar el terreno y elegir el punto de observación más elevado y cercano al dormidero que facilite el recuento y la detección de los grupos. No es aconsejable ubicarse demasiado cerca para poder un realizar un buen conteo y evitar una entrada masiva con poca luz.

Si se cuentan por la tarde es necesario estar en el punto de observación como mínimo 2 horas antes. En embalses con caminos perimetrales, es frecuente que haya molestias hasta última hora, ocasionadas por personas o vehículos circulando por lo que las aves pueden retrasar la entrada permaneciendo en el “pre-dormidero” hasta que haya tranquilidad e incluso cambiar el punto de descanso en el último momento.

También pueden realizarse al amanecer cuando generalmente están presentes todas las aves que han dormido, por lo que son más completos estos censos, aunque a veces en localidades con muchos ejemplares la salida puede ser simultánea y no tan escalonada como por la tarde por lo que puede complicar el conteo. Las nieblas matutinas también son un factor a tener en cuenta puesto que dificultan o imposibilitan el censo. El criterio del observador determina la elección de la hora de censo.

2-En el hábitat de alimentación

Exclusivamente diurno se utiliza en zonas especialmente despejadas, con escaso relieve, buena visibilidad y pocos obstáculos y donde las aves son fáciles de detectar en rastrojeras de maíz, arroz, cereal, etc. y/o pastizales, contando los grupos o familias. Se recorre y se diseña, en visita previa, una ruta que permita un censo exhaustivo. Exige más tiempo y estar continuamente en movimiento con el vehículo. Se inicia a partir del amanecer, una vez que se han repartido por la zona y se intenta finalizar antes de media mañana, puesto que en esas horas suelen reagruparse en puntos de aseo y asamblea para a continuación volver a dispersarse por el área de alimentación. Este método es utilizado en la Zona Centro de Extremadura por la gran concentración de aves y por la existencia de muchos dormideros (algunos muy próximos entre sí), que dependiendo de las necesidades tróficas, molestias locales o la cantidad de zonas encharcadas, propicia el cambio frecuente de los mismos (incluso de un día para otro). Podría ser de gran utilidad también en algunas áreas de Aragón y Navarra por reunir características similares a las extremeñas.

En localidades con áreas de campeo pequeñas y con pocas aves, puede realizarse un censo en dormidero complementándolo previamente con otro en comedero con el objeto de comparar o complementar con el conteo nocturno, recorriendo las zonas de alimentación y contando las aves a primera hora de la tarde y posteriormente ubicarse en el punto de observación para contar la entrada. También puede realizarse tras contar el dormidero al amanecer y a continuación realizar el recorrido y recuento durante la mañana en los comederos. Siempre es más completo que solo en dormidero.

Además del número de ejemplares que pasan el invierno en nuestras latitudes, el objetivo de los censos es conocer la distribución general de la especie en el territorio. También nos permiten conocer de primera mano el estado de conservación del hábitat de alimentación y descanso de las grullas, así como la problemática.

-Periodicidad y ámbito: La importancia de la población ibérica aconseja realizar dos censos estatales cada año, al menos, con monitorización continuada de todos los núcleos, coordinados con Portugal y también con Marruecos. En Francia y Alemania se realiza un seguimiento continuado de la especie.

-Participación: Recorrer y contar más de 350 localidades exige un esfuerzo importante, actualmente participan algo más de 370 personas en cada censo (véase listado). Las redes y los medios disponibles hoy en día, facilitan esta labor, amén del entusiasmo de los participantes. Es necesario mantener un contacto fluido y facilitar información actualizada continuamente. Cada temporada elaboramos un informe de la invernada y la migración que se comparte con todas las personas que participan y que se sube a la web de Grus Extremadura en castellano e inglés.

-Fechas de censo: Recomendamos realizar un censo en la segunda o tercera semana de diciembre y otro en la tercera de enero. En diciembre aún hay grullas llegando a la península o en tránsito por la misma por lo que aconsejamos hacer el primero después de la segunda semana, si puede ser en la tercera mejor, aunque aquí influyen otros factores externos como son las fiestas navideñas. En cuanto a enero, con el fin de dar un periodo de 4 o 5 semanas entre un censo y otro, recomendamos hacerlo a partir de la tercera semana procurando evitar la última puesto que la migración puede haberse iniciado y los resultados podrán no ser del todo exactos. En la medida de lo posible se desaconseja realizarlos en fase de luna llena (Fernández Cruz 2005, Alonso et al 1985) pero si se hacen por la mañana no es tan determinante la fase lunar.

-Horario: En los censos en dormidero recomendamos hacerlos por la mañana, aunque siempre se debe quedar a criterio del observador y a las condiciones meteorológicas como la niebla o la lluvia. En cuanto a los realizados en áreas de alimentación recomendamos realizarlos a primera hora de la mañana, una vez que las grullas se han distribuido por los comederos y si es posible finalizarlos antes del mediodía cuando las grullas vuelven a moverse para reunirse en zonas de descanso y aseo.

Con este método de dos censos anuales se consigue tener una imagen bastante realista de cada invernada en un periodo de tiempo corto con una diferencia de cinco semanas que nos permiten comprobar los movimientos intrainvernales de la especie. Evidentemente se pueden realizar censos cada dos semanas entre el 15 de noviembre y el 1 de febrero si hay un interés grande en conocer un núcleo pero este esfuerzo con tantos colaboradores es complicado de llevar a cabo no solo cada año sino cada cinco o más años ya que exige una dedicación que no todos pueden asumir.

Otro de los objetivos es conocer las áreas de alimentación y los cambios producidos en las mismas, cambios que hoy son rápidos y demoledores pudiendo acabar con un área favorable en pocos días de forma irreversible. También, por supuesto es poder tener información de primera mano sobre accidentes y muertes.

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 Para cualquier duda o aclaración sobre censos, puedes contactar con:

José Antonio Román   grus@grusextremadura.org 

 

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